Con el primer pick del próximo Draft de la NBA prácticamente asegurado y una reconstrucción forzada tras la salida de Luka Doncic y la lesión de Kyrie Irving, los Dallas Mavericks se preparan para un verano cargado de decisiones trascendentales. Entre las más importantes, se perfila el futuro de Daniel Gafford, un pívot con habilidades muy valoradas en el ecosistema actual de la liga, y que podría estar en la rampa de salida según el renombrado analista Bill Simmons.
En su popular podcast, Simmons no se anduvo con rodeos al señalar a Gafford como una de las piezas más codiciadas del mercado:
“Creo que Gafford tendrá verdadero valor si Dallas decide moverlo. Hay muchos equipos que necesitan un centro y él encajaría perfecto en varias estructuras.”
Este comentario, lejos de ser una simple observación, podría ser una señal del inicio de una puja por los servicios del jugador, especialmente en un contexto donde los grandes hombres móviles, con capacidad para proteger el aro y correr la cancha, se han vuelto esenciales en el baloncesto moderno.
El contexto: reconstrucción, lesiones y un golpe de suerte
La campaña 2024-25 fue todo menos tranquila para los Mavericks. En febrero, el gerente general Nico Harrison tomó una decisión que sacudió los cimientos de la franquicia: el traspaso de Luka Doncic a Los Angeles Lakers, a cambio de Anthony Davis, Max Christie y una futura selección de primera ronda. Solo un mes después, la tragedia deportiva golpeó de nuevo cuando Kyrie Irving sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior que lo dejó fuera de la temporada.
El equipo, desorientado y plagado de incertidumbre, terminó fuera de los playoffs. Sin embargo, el destino parecía tener guardado un comodín: con apenas un 1.8% de probabilidades, Dallas ganó la lotería del Draft. Todos los caminos apuntan a Cooper Flagg, la joya universitaria de Maine, como la pieza que heredará el peso de liderar a la franquicia en la era post-Doncic.
Pero el camino hacia la nueva identidad de los Mavericks no termina con Flagg.
¿Por qué Gafford?
Daniel Gafford, quien firmó una extensión por tres años en 2022, está por entrar en la última temporada de su contrato, con un salario cercano a los 14.4 millones de dólares. Sus estadísticas y estilo de juego lo convierten en un perfil deseado: presencia dominante en la pintura, capacidad para finalizar pick and rolls y una energía constante en defensa y rebote.
Para equipos como los Lakers, la necesidad de un pívot es clara. Tras intercambiar a Davis por Doncic, la franquicia angelina intentó sumar a Mark Williams de Charlotte, pero un fallo físico en el examen médico obligó a anular el traspaso. Otros contendientes como los Milwaukee Bucks también podrían tener interés, aunque las limitaciones de Gafford en el tiro exterior lo alejan del molde que dejó Brook Lopez.
Simmons lo resume así:
“Cada año vemos cómo equipos de élite se quedan sin opciones en la pintura. Los Lakers lo sufrieron. Milwaukee también. Gafford puede ser una solución inmediata.”
¿Una segunda negociación con los Lakers?
La posibilidad de una segunda transacción con los Lakers en un mismo año parece compleja, especialmente tras el ruido que generó el traspaso de Doncic. Sin embargo, si algo caracteriza al nuevo liderazgo de los Mavericks es la audacia. Harrison ha demostrado que no teme moverse en contra del consenso para perseguir lo que cree correcto para la organización.
Gafford: activo estratégico o moneda de cambio
El dilema para Dallas radica en si retener a Gafford para consolidar una base junto a Flagg, Davis y un Kyrie recuperado, o usarlo como moneda de cambio para adquirir tiradores o aleros versátiles que complementen mejor al núcleo. Con su contrato a punto de expirar y su valor en alza, una salida en este momento podría maximizar su retorno.
Equipos como los Rockets, Knicks, Kings o incluso los Thunder podrían encontrar en Gafford una solución a sus carencias defensivas. La pregunta es: ¿cuánto están dispuestos a ofrecer?
El verano 2025 de los Mavericks será decisivo. Con Cooper Flagg como potencial nuevo rostro de la franquicia y aún heridas abiertas por las salidas de Doncic e Irving, cada movimiento en Dallas será analizado con lupa. La decisión sobre Gafford no solo impactará en lo inmediato, sino que podría moldear el rumbo de la reconstrucción a largo plazo. Como bien señala Simmons, hay mercado. Y cuando hay mercado, hay movimiento. La pelota está en manos de Nico Harrison.