Los Boston Celtics afrontarán la temporada 2026-27 con una pregunta inevitable: ¿puede un equipo que acaba de desprenderse de Jaylen Brown seguir siendo una potencia de la Conferencia Este?
La interrogante no es menor. Brown venía de una temporada en la que fue seleccionado al Segundo Equipo All-NBA y su salida rumbo a los Philadelphia 76ers, a cambio de un paquete encabezado por Paul George, modificó profundamente la estructura de dos de los principales aspirantes de la conferencia.
A primera vista, Boston parece haber debilitado su plantilla. Pero la operación responde también a una lógica financiera. Los Celtics querían evitar las complicaciones asociadas al segundo apron y, además, anticiparse a las futuras exigencias contractuales de Brown.
La verdadera evaluación, sin embargo, comenzará en la cancha.
Tatum vuelve a ser la pieza central
La apuesta de Boston parte de una premisa fundamental: Jayson Tatum debe recuperar su mejor versión después de su lesión.
Con Brown fuera, Tatum asumirá nuevamente una mayor responsabilidad ofensiva. La diferencia es que los Celtics no necesariamente necesitan sustituir individualmente cada una de las aportaciones de su antiguo escolta.
Paul George puede cubrir parte de ese vacío desde otra perspectiva.
A sus 36 años, George ya no es el jugador explosivo de sus mejores temporadas, pero continúa aportando defensa perimetral, experiencia y capacidad para lanzar desde tres puntos. Precisamente esos elementos encajan con la identidad que Boston ha construido durante los últimos años.
Los Celtics han convertido el tiro exterior, el control de las posesiones, el rebote y la defensa en pilares de su éxito. Han ganado al menos 51 partidos en cada una de las últimas cinco temporadas, una consistencia que permite pensar que la salida de Brown no necesariamente provocará un derrumbe en la fase regular.
El desafío será mantener esa eficiencia cuando llegue la postemporada.
Boston puede terminar por encima de Filadelfia
Una de las historias paralelas de la temporada será el enfrentamiento entre Celtics y 76ers.
El traspaso de Brown fortaleció a un rival directo y generó inmediatamente comparaciones entre ambos equipos. Sin embargo, sus necesidades durante la temporada regular serán diferentes.
Boston parte de una estructura consolidada, mientras que Filadelfia tendrá que integrar nuevas piezas alrededor de Joel Embiid, cuya salud será administrada pensando en los playoffs.
Eso podría hacer que los Celtics tengan una ventaja durante los 82 partidos.
La predicción planteada es que Boston terminará por encima de Filadelfia en la clasificación y conseguirá ventaja de localía en la primera ronda.
No significa necesariamente que los Celtics sean superiores en una serie de playoffs a máxima exigencia. Significa que su fórmula para acumular victorias parece, sobre el papel, más estable durante la temporada regular.
Pritchard puede recuperar el premio al Sexto Hombre
La salida de Brown también abre espacio para redistribuir minutos y responsabilidades dentro de la segunda unidad.
Ahí aparece Payton Pritchard.
El base tuvo un papel importante desde el banquillo la temporada pasada. En 29 partidos como suplente, promedió 17.2 puntos, 3.3 rebotes y 5.0 asistencias.
El dato resulta especialmente interesante porque, de haber cumplido el requisito de elegibilidad, sus números podrían haberlo colocado nuevamente en la conversación por el premio al Sexto Hombre del Año.
La incógnita es si Boston decidirá mantenerlo como reserva. Con Tatum, George y Derrick White como posibles piezas del quinteto principal, Pritchard podría proporcionar a la segunda unidad algo que el equipo necesita: creación ofensiva sin depender constantemente de sus estrellas.
Mike Conley, a sus 38 años, puede aportar experiencia y liderazgo, pero el artículo plantea que su papel debería ser mucho más reducido.
Si Pritchard permanece definitivamente como sexto hombre, su candidatura al premio podría ser una de las historias individuales más interesantes de Boston.
Hugo González, una apuesta de futuro que puede acelerar
Quizás el desarrollo más importante a largo plazo sea el de Hugo González.
El español apenas promedió 3.9 puntos por partido como novato, por lo que hablar de él como candidato al premio al Jugador Más Mejorado podría parecer prematuro.
Pero su juventud y sus herramientas físicas explican el optimismo de la organización.
González posee una envergadura de 6’10.75″ y tiene el potencial defensivo para convertirse en un jugador de enorme utilidad en ambos lados de la cancha. El gran interrogante está en su tiro de tres puntos y en la capacidad para ser consistente ofensivamente.
Si consigue mejorar desde el perímetro y convertirse en un defensor confiable, podría ganarse un puesto como titular.
Un salto hasta aproximadamente 10-12 puntos por partido, acompañado de una defensa de alto nivel y una presencia habitual en un equipo ganador, lo colocaría en la conversación por el premio al Jugador Más Mejorado.
La verdadera prueba llegará en mayo
La temporada regular debería ofrecer una respuesta relativamente rápida sobre si Boston consiguió amortiguar la pérdida de Brown.
Si Tatum está saludable, George conserva su impacto defensivo, Pritchard mantiene su producción y González da un salto importante, los Celtics tienen suficientes argumentos para mantenerse entre los mejores equipos del Este.
Pero existe una diferencia entre ganar muchos partidos y estar preparado para ganar cuatro series de playoffs.
Boston ha construido una identidad basada en la profundidad, el tiro exterior y la defensa. La salida de Brown elimina una pieza capaz de producir ofensivamente en situaciones difíciles, especialmente cuando las defensas se cierran sobre Tatum.
Por eso, la temporada 2026-27 será algo más que una defensa del estatus de los Celtics. Será una prueba de la capacidad de la organización para reformular un equipo competitivo sin abandonar su identidad.
Si la apuesta funciona, Boston podría demostrar que el traspaso de Brown no fue el comienzo de una reconstrucción, sino simplemente el siguiente movimiento de una franquicia que intenta mantenerse en la cima mientras controla sus costos y desarrolla a su próxima generación.