Los Detroit Pistons demostraron durante la temporada regular que tenían argumentos para ser considerados uno de los grandes equipos de la Conferencia Este. Sin embargo, también descubrieron en los playoffs que dominar durante 82 partidos no garantiza estar preparado para ganar cuando la presión aumenta. Esa es precisamente la brecha que Cade Cunningham y la organización intentan cerrar de cara a la temporada 2026-27.
El base, que terminó entre los cinco principales candidatos al premio MVP, vivió la mejor campaña de su carrera hasta ahora. Promedió máximos personales de 9.9 asistencias y 1.4 robos por partido, mientras lideraba a Detroit hasta un impresionante récord de 60-22, el mejor de toda la Conferencia Este. Los Pistons permanecieron prácticamente durante toda la temporada en la cima de la conferencia y llegaron a los playoffs con la etiqueta de uno de los principales aspirantes.
Pero la postemporada planteó una realidad diferente.
Detroit consiguió avanzar por primera vez a una segunda ronda desde 2008 y ganó una serie de playoffs por primera vez desde aquel año. El avance representó un paso importante para una franquicia que llevaba casi dos décadas sin superar esa barrera. Sin embargo, el recorrido terminó en las semifinales de conferencia, donde los Pistons perdieron el séptimo partido ante los Cleveland Cavaliers.
Ahí apareció la pregunta inevitable: ¿qué necesita Detroit para convertir una extraordinaria temporada regular en una verdadera carrera por el campeonato?
La respuesta de la organización durante este mercado de temporada baja ha sido reforzar el plantel alrededor de Cunningham.
John Collins, una apuesta por más recursos
Uno de los movimientos más importantes fue la incorporación de John Collins mediante un contrato de tres años y 51 millones de dólares. La llegada del ala-pívot de 28 años no representa únicamente sumar puntos. Al menos eso es lo que Cunningham identifica como el verdadero valor del jugador.
Collins ha promediado 15.7 puntos por partido durante su carrera y en su etapa con los Atlanta Hawks llegó a registrar 21.6 puntos por encuentro. Su historial también incluye experiencia relevante en playoffs: durante la temporada 2020-21 ayudó a Atlanta a alcanzar las finales de la Conferencia Este como su segundo máximo anotador.
Ese antecedente tiene especial importancia para Detroit. Collins ya sabe lo que significa formar parte de un equipo que avanza profundamente en la postemporada, algo que los Pistons apenas comienzan a recuperar después de años de ausencia.
Cunningham, de 24 años, explicó que ha respetado a Collins desde que comenzó a enfrentarlo en la NBA y que ambos habían identificado desde hacía tiempo la posibilidad de jugar juntos.
“Él es alguien a quien he respetado durante mucho tiempo”, explicó Cunningham, quien destacó especialmente el trabajo y las capacidades del nuevo integrante de Detroit.
La conexión entre ambos parece ir más allá de una simple incorporación contractual. Cunningham aseguró que los dos están ilusionados con la posibilidad de compartir cancha.
Y cuando se le preguntó qué considera que Collins aportará específicamente, el base evitó escoger una sola cualidad. Para Cunningham, precisamente ahí está el atractivo de la incorporación: Collins no necesita limitarse a una función.
El jugador puede aportar ofensiva, defensa, atletismo, dureza, mentalidad competitiva y lanzamiento de tres puntos. En otras palabras, Detroit no está buscando simplemente otro anotador para complementar a Cunningham, sino un jugador capaz de cubrir diferentes necesidades dentro de un partido de playoffs.
Isaiah Joe completa el mensaje
La llegada de Collins no fue el único movimiento de Detroit. Los Pistons también incorporaron al exguardia del Oklahoma City Thunder Isaiah Joe, campeón de la NBA en 2025.
La operación revela otra necesidad del equipo: aumentar la profundidad y sumar jugadores con experiencia en equipos competitivos.
Después de una temporada de 60 triunfos, Detroit no necesitaba una reconstrucción. Necesitaba ajustes. La derrota ante Cleveland mostró que el equipo debía tener más recursos para afrontar partidos cerrados y series largas, especialmente cuando los rivales pueden concentrar su defensa sobre Cunningham.
La incorporación de Collins apunta precisamente a ampliar las alternativas ofensivas y físicas alrededor de su principal estrella.
El reto ahora es transformar la regularidad en contundencia
El contexto de la NBA también ha cambiado durante este receso. Detroit ha quedado relativamente fuera del centro de atención debido a movimientos de enorme impacto realizados por otras franquicias: LeBron James y Jaylen Brown llegaron a los Philadelphia 76ers, mientras Giannis Antetokounmpo pasó al Miami Heat.
Ese cambio de foco puede beneficiar a los Pistons desde una perspectiva competitiva. Menos protagonismo externo no significa necesariamente menos posibilidades. De hecho, Detroit llega a la nueva temporada con una base que ya demostró ser capaz de dominar la fase regular.
La incógnita está en saber si puede repetir ese rendimiento cuando llegue la parte verdaderamente decisiva.
Cunningham ya dio un salto individual importante. Sus 9.9 asistencias reflejan una evolución como generador de juego, mientras sus 1.4 robos por partido muestran también impacto defensivo. Pero el próximo paso de su carrera no se medirá únicamente por estadísticas individuales.
Será medido por hasta dónde puede llevar a Detroit.
La apuesta por Collins, un jugador de 28 años con nueve temporadas de experiencia en la NBA y antecedentes de producción ofensiva y éxito en playoffs, busca precisamente acompañar ese crecimiento.
Para los Pistons, la temporada 2026-27 será una prueba diferente. Ya no se trata de demostrar que pueden ganar 60 partidos. Eso ya lo hicieron.
Ahora deben demostrar que pueden ganar cuando una serie se convierte en una batalla de siete partidos.
Y la incorporación de John Collins, respaldada por la llegada de Isaiah Joe, representa el primer intento concreto de responder a esa exigencia.
Cunningham también mira al rendimiento fuera de la cancha
De cara a la nueva temporada, Cunningham también inició una asociación con Thorne, una marca de suplementos y bienestar cotidiano. El jugador explicó que comenzó a utilizar sus productos hace cinco años, prácticamente desde el inicio de su carrera profesional, y que ahora se convirtió por primera vez en socio de la compañía.
La marca también ha trabajado con otros jugadores reconocidos de la NBA, entre ellos Jrue Holiday, de los Portland Trail Blazers.
Aunque esta asociación pertenece a una dimensión distinta de su carrera deportiva, refleja la transformación de Cunningham en una figura cada vez más consolidada dentro y fuera de la cancha.
El verdadero desafío, sin embargo, estará sobre el parquet.
Detroit ya dejó de ser una sorpresa. Después de 60 victorias, una serie ganada y una eliminación en el séptimo partido de las semifinales, las expectativas han cambiado.
El siguiente nivel para Cunningham y los Pistons no será ganar más partidos de temporada regular. Será aprender a sobrevivir y avanzar en los playoffs. Y Detroit espera que los 51 millones invertidos en John Collins ayuden precisamente a conseguirlo.