En el debut de Estados Unidos en la Copa del Mundo FIBA 2026, el quinteto titular apostó por la experiencia de sus veteranas en lugar del fenómeno novato.

El arranque de la Copa del Mundo de Baloncesto Femenino FIBA 2026 en Berlín trajo consigo una de las decisiones técnicas más comentadas y debatidas del torneo internacional. Para el esperado partido inaugural de la selección de Estados Unidos (Team USA) frente al combinado nacional de China, la entrenadora en jefe Kara Lawson decidió respaldar la veteranía del plantel al presentar su quinteto abridor, dejando fuera del cinco inicial a la superestrella Caitlin Clark.

La alineación titular seleccionada por Lawson estuvo integrada en su totalidad por figuras experimentadas y consagradas en la estructura de USA Basketball y la WNBA: Chelsea Gray en la conducción, acompañada por Jackie Young, Kahleah Copper, Breanna Stewart y Napheesa Collier. Esta combinación de talento reúne múltiples títulos olímpicos y mundiales, garantizando aplomo táctico, solidez defensiva y jerarquía para afrontar la presión del salto inicial de un campeonato de máxima envergadura.

La expectativa en torno al rol de Clark

La determinación generó expectación inmediata en el ámbito deportivo y en las plataformas de seguimiento del certamen. Dado el impacto mediático mundial de Clark, su liderazgo ofensivo y su comprobada capacidad para generar juego, asistir a sus compañeras y anotar a larga distancia —habiendo sido además la Jugadora Más Valiosa (MVP) del torneo clasificatorio disputado en marzo—, un sector considerable de fanáticos y analistas especulaba con la posibilidad de verla arrancar de titular en el perímetro junto a Gray o Paige Bueckers.

Sin embargo, el criterio técnico de Lawson priorizó la jerarquía de las jugadoras mayores (seniors) del equipo patrio para marcar el tono del primer encuentro. La conducción quedó en manos de Chelsea Gray, estelar armadora de Las Vegas Aces, quien aporta galones probados en finales de Juegos Olímpicos y Copas Mundiales. Esta decisión responde a una lógica de rotación estructurada en planteles repletos de estrellas, donde la jerarquía internacional suele prevalecer en las aperturas de torneo.

Un impacto garantizado a lo largo del torneo

Que Caitlin Clark no haya formado parte del cinco abridor en el juego contra China no disminuye en absoluto su relevancia estratégica dentro del esquema estadounidense. Con un calendario exigente programado para las próximas dos semanas de competencia —donde Estados Unidos buscará su quinta medalla de oro consecutiva en la Copa del Mundo frente a rivales de grupo como Italia y Chequia—, la profundidad del banquillo norteamericano es uno de sus activos más temibles.

La presencia de Clark saliendo desde la banca ofrece a Kara Lawson un revulsivo instantáneo de velocidad en transición, tiro perimetral y lectura de juego para cambiar el ritmo de los partidos. La aportación de la estelar armadora será determinante a medida que la rotación se ajuste y avance la fase de grupos en suelo alemán.