Con una mezcla equilibrada de juventud, veteranía y refuerzos estratégicos, los Cañeros del Este se perfilan como fuertes contendientes al título de la LNB en 2025.

La Romana respira baloncesto. Cada mediodía, el polideportivo Eleoncio Mercedes se convierte en un hervidero de intensidad y estrategia. Los Cañeros del Este afinan su maquinaria para la temporada 2025 de la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), con la mira puesta en un objetivo que trasciende lo deportivo: pertenencia, crecimiento y consagración.

El equipo entra en su vigésima campaña con renovado ímpetu y una visión clara. Bajo la dirección del español Ricardo González, un veterano de las duelas internacionales, los Cañeros no solo quieren levantar la copa, sino hacerlo como símbolo de un modelo deportivo coherente y sostenible.

Ganar no es solo ser el primero. El año pasado no obtuvimos el campeonato, pero nos ganamos el respeto de la liga”, reflexiona González, recordando la eliminación en semifinales ante los Titanes del Distrito Nacional. En 2024, los Cañeros compartieron el mejor récord de la liga, pero los refuerzos no rindieron lo esperado en el momento clave. Este año, el plan se ha afinado.

Colomé, el motor de la caña

Yeison Yan Colomé, máximo anotador del torneo pasado con 18.4 puntos por juego, vuelve a liderar al equipo. Romanense de origen, MVP en 2021 y mejor sexto hombre en 2019, Colomé cree firmemente que esta versión de Cañeros es superior a cualquier otra.

Nos sentimos con más madurez. El dirigente conoce el grupo y estamos felices de que haya vuelto”, expresó el escolta, quien encarna el espíritu local que la franquicia quiere proyectar.

Junto a él, Diego Colón, reciente líder anotador en Venezuela (23.0 PPG), formará una de las duplas ofensivas más explosivas del torneo. Colón, hábil en el manejo del balón y con capacidad anotadora, es parte del núcleo que sustentará el ataque de los Cañeros.

Refuerzos bien elegidos, bien integrados

Uno de los aprendizajes más importantes del 2024 fue la importancia de contar con refuerzos comprometidos desde el inicio. Para 2025, los Cañeros no han dejado nada al azar. El congoleño Viny Okouo, pívot de siete pies con formación española, llega con experiencia en Europa y Venezuela, y será una muralla en la pintura.

Aquí el juego es más físico, más libre, pero estoy listo para ayudar a mi equipo”, comentó Okouo, quien combina fuerza, inteligencia táctica y movilidad. Lo acompaña el estadounidense Andre Norris Jr., versátil y con trayectoria sólida en la LEB Oro de España. Ambos aportan versatilidad, defensa y opciones múltiples al sistema de González.

Se espera además la integración de un armador alto con experiencia en ligas del Caribe, que complementará la rotación y dará profundidad al juego exterior del equipo.

Un proyecto de pertenencia

La visión de los Cañeros no se limita a lo que ocurre en la cancha. Desde la gerencia, encabezada por María Victoria Rodríguez, la única mujer gerente general en la LNB, se ha impulsado un enfoque centrado en el sentido de pertenencia y en la retención del talento local.

Queremos que los jugadores sientan que están representando a su región, a su gente. Que quedarse con nosotros también es una victoria”, asegura Rodríguez, destacando el caso de Colomé como ejemplo de fidelidad y compromiso. La estrategia busca contrarrestar el éxodo de jugadores hacia ligas extranjeras con mejores condiciones económicas.

Talento nativo con hambre de gloria

El plantel 2025 es una síntesis del presente y el futuro. Aparte de Colomé y Colón, destacan nombres como Brayan Polanco, con experiencia universitaria en EE. UU.; Raimer Santana, activo en Angola; Luisander Blanco, armador defensivo; y Javier del Rosario, primera selección del draft.

También se suman Manuel Fidellen, Ronnie Guerrero y Eusebio Suero, joven promesa que brilla en la tercera división de España. Todos bajo una identidad clara: mover el balón, jugar en equipo, competir con intensidad.

Más que un equipo, una experiencia

La experiencia Cañeros también se vive en las gradas. Con jornadas temáticas como el “día de los clubes”, “noche de damas” y “tarde de niños”, el equipo busca que cada juego en La Romana sea una fiesta familiar.

Además, la franquicia estrecha lazos con la educación. Estudiantes meritorios que también practican baloncesto son integrados a las dinámicas del equipo, reforzando el vínculo entre el deporte y la formación integral.

Consolidación, más allá del trofeo

Para Rafael Faneyte, gerente deportivo e insigne conocedor del baloncesto dominicano, el 2025 es el año de la consolidación.

Queremos jugar hasta el último partido y ganar la copa. Pero también estamos ganando como franquicia. Evolucionamos, crecemos, proyectamos”, afirma convencido.

Con planificación, identidad, talento y sentido de propósito, los Cañeros del Este no solo quieren ser campeones de la LNB. Quieren ser un modelo. Y todo indica que, como la caña, seguirán creciendo… altos y fuertes.

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