Si usted cree que los Minnesota Timberwolves ya ganaron la serie por haberle sacado un juego de la costilla a los Nuggets, mejor siéntese y escuche a Anthony Edwards. El muchacho, que juega con una “grasa” que recuerda a los mejores tiempos de Michael Jordan, se encargó de bajarle los humos a todo el mundo tras la victoria 119-114 del lunes por la noche.

“Estamos 1-1, dejen el figureo”

Edwards, que se despachó con un doble-doble abusador de 30 puntos y 10 rebotes, fue tajante cuando le preguntaron si Minnesota ahora está en el “asiento del conductor”.

“Esto está 1-1, aquí nadie tiene el control de nada”, soltó Edwards con una frialdad que asusta. “Ojalá que nuestros fanáticos los pongan a pasar trabajo cuando vengan a nuestra casa”.

Para los que seguimos la NBA en el colmadón, estas palabras son una advertencia: Edwards sabe que los Nuggets, con Jokic a la cabeza, son un animal herido y muy peligroso.

Una remontada de “infarto”

La nota pudo ser muy distinta. Los Timberwolves empezaron el juego “en Belén con los pastores”, cayendo por 19 puntos en un primer cuarto donde Denver les dio hasta con el cubo del agua. Jamal Murray y Tim Hardaway Jr. estaban metiendo todo, pero Minnesota no se desesperó.

Detrás de la compostura de Edwards, los “Lobos” fueron picando piedra hasta que silenciaron el pabellón de los campeones. Anthony no solo está haciendo highlights para TikTok; está promediando 26.0 puntos en la serie y demostrando que, a sus 24 años, la presión le queda chiquita.

¿Qué viene ahora?

La serie se muda al Target Center para los Juegos 3 y 4. Minnesota tiene la ventaja de casa, pero Edwards tiene razón: el momento no significa nada si no se remata. Si los Wolves se confían, Denver les va a cobrar cada error con intereses.

¿Podrá “Ant-Man” mantener este ritmo de superestrella o los Nuggets le encontrarán el truco en Minnesota? Lo que sí sabemos es que el “mambo” apenas comienza y que, por ahora, Anthony Edwards no compra cuentos de camino. ¡Se puso buena la cosa!