En un choque caribeño de vida o muerte donde el perdedor hacía las maletas, la Selección Quisqueyana sacó la casta utilitaria en el segundo cuarto para doblegar 80-72 a las boricuas, amarrando el boleto a la fase de eliminación directa en Irapuato.

El segundo cuarto inclina la balanza en un duelo de alta tensión

No había mañana sobre el parqué del Inforum de Irapuato, México. Tras haber tropezado en sus dos primeras presentaciones del certamen, la Selección de la República Dominicana y Puerto Rico se veían las caras en la última fecha de la fase de grupos con una fisonomía de presión absoluta: el ganador avanzaba a los Cuartos de Final, mientras que el perdedor quedaba automáticamente fuera de la carrera por el campeonato y el boleto mundialista. Con ese panorama de Grandes Ligas, las quisqueyanas respondieron a la hora buena para adjudicarse un triunfo de oro con marcador definitivo de 80-72.

El trámite del compromiso desnudó los nervios lógicos de un partido de eliminación temprana en los linderos del primer parcial, donde las boricuas lograron llevarse una ventaja microscópica de un punto (13-14). Sin embargo, la pizarra utilitaria dio un vuelco radical en el segundo cuarto gracias a una rebelión ofensiva de las dominicanas. Con un parcial aplastante de 31-18, las nuestras destrozaron la zona defensiva de la Isla del Encanto, provocando pérdidas de balón y corriendo la cancha con un baloncesto alegre que les permitió marcharse al descanso con un colchón que a la postre fue decisivo.

La progresión del pizarrón: 13-14 | 31-18 | 23-21 | 13-19.

Control del tempo: La escuadra dominicana controló los mostradores del juego durante 30 minutos y 23 segundos, forzando siete cambios de liderato y cinco empates antes de ponerle candado al parqué.

La máxima del choque: Dominicana llegó a ostentar una ventaja máxima de 17 puntos en el transcurso de la segunda mitad, sabiendo administrar la renta cuando las boricuas intentaron presionar en el período de cierre.

Nathaly Santana se echa el equipo al hombro

La fisonomía del éxito dominicano estuvo guiada por las manos de Nathaly Santana. La armadora/escolta del patio dictó una cátedra de madurez en los mostradores al registrar 19 créditos de eficiencia, convirtiéndose en el motor incontrolable de la ofensiva en las transiciones rápidas. En la acera contraria, Lucianna Parrotta cargó con el bando puertorriqueño con 14 unidades de valoración, pero no fue suficiente para contener el ataque solidario de las quisqueyanas.

La efectividad colectiva fue el pilar analítico que sostuvo la victoria en los momentos calientes del último cuarto:

Efectividad general: Dominicana firmó un 42.6% de campo frente al 38% de las rivales.

Fiebre de triples: El acierto de larga distancia fue demoledor, registrando un robusto 37.5% en triples (destacando la efectividad del 45% en tiros de dos puntos) contra apenas un 27.6% del perímetro boricua.

Citadas para los Cuartos de Final del sábado

Con el silbatazo final, la República Dominicana asegura la tercera plaza del Grupo A con un balance de 1-2, enviando a Puerto Rico al fondo de la tabla. Al amarrar este boleto, las quisqueyanas avanzan a los Cuartos de Final del sábado, donde se medirán en un cruce a muerte súbita contra el equipo que finalice en la segunda posición del Grupo B, plaza por la que batallan intensamente en el parqué mexicano las selecciones de Argentina y México. El baloncesto femenino del patio sigue demostrando que, cuando las papas queman y el torneo exige carácter, el orgullo dominicano responde al más alto nivel de la FIBA.