Tras una primera mitad para el olvido con apenas 4 puntos, la estrella de los Cavs explotó con 39 en el complemento para vencer 112-103 a los Pistons. Mitchell igualó la marca histórica de “Sleepy” Floyd de más puntos en cualquier mitad de postemporada y selló un récord absoluto para una segunda mitad. ¡La serie regresa a Detroit empatada y prendida en fuego!
En un Juego 4 que definía el futuro de los Cleveland Cavaliers, el escolta estelar decidió escribir su nombre con letras de oro en los libros de historia de la NBA. Tras pedirle perdón a sus compañeros en el descanso por su pobre rendimiento inicial, Mitchell salió al tercer cuarto como un hombre poseído.
Un segundo tiempo de videojuego
La metamorfosis de Mitchell fue algo nunca antes visto en el Rocket Mortgage FieldHouse:
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El récord empatado: Mitchell anotó 39 de sus 43 puntos en la segunda mitad. Con esto, empató el récord de Eric “Sleepy” Floyd (1987) de más puntos en cualquier mitad de un juego de playoffs.
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Récord absoluto: Sus 39 puntos son ahora la marca máxima para una segunda mitad en la historia de la postemporada. ¡Estuvo a un solo tiro libre de quedarse con el récord absoluto de todos los tiempos!
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Compañía de élite: Se convirtió en apenas el segundo jugador en los últimos 20 años en anotar menos de 5 puntos en la primera mitad y terminar con más de 38 en la segunda (uniéndose a Jimmy Butler).
“Perdón por el susto”
A pesar de la hazaña, Mitchell mantuvo los pies en la tierra:
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La disculpa: “Pedí disculpas al grupo. No puse el tono en la primera mitad, no ataqué el aro ni una sola vez. Les dije que era mi culpa e intenté dar un mensaje en el segundo tiempo”, confesó Mitchell, quien contó con el apoyo de un sólido James Harden (24 pts, 11 ast).
La batalla por el Juego 5
La victoria de Cleveland (112-103) empata la serie 2-2 y ahora todo se decide en Detroit este miércoles. La estadística es clara: el equipo que gana el Juego 5 tras un empate 2-2 termina ganando la serie el 81.5% de las veces.
Cade Cunningham y sus Pistons tendrán que buscar una forma de fumigar al “Spida”, porque si Mitchell mantiene ese ritmo, la “Motor City” podría quedarse sin gasolina.