El retiro de Russell Westbrook no solo cerró una carrera de 18 temporadas en la NBA. También abrió una discusión sobre la manera en que el público recuerda a las grandes figuras cuando dejan de estar en su mejor versión.
Uno de los que decidió intervenir en ese debate fue Draymond Green, estrella de los Golden State Warriors, quien aprovechó su podcast The Draymond Green Show para cuestionar duramente el comportamiento de los aficionados hacia Westbrook durante buena parte de la segunda mitad de su trayectoria.
La crítica de Green no se centró exclusivamente en las opiniones deportivas sobre Westbrook. Su argumento fue más amplio: durante años, el base recibió una cantidad constante de críticas que, en algunos casos, dejaron de analizar su juego para convertirse prácticamente en un cuestionamiento permanente de su valor como jugador.
“Los aficionados al baloncesto apestan”, afirmó Green, incluyéndose a sí mismo dentro de ese grupo. Su reflexión apuntaba a que, durante los últimos ocho a diez años, Westbrook escuchó repetidamente que era un mal jugador, que no lanzaba bien, que acumulaba estadísticas de manera artificial y que perjudicaba a los equipos en los que jugaba.
Para Green, soportar ese nivel de crítica durante tantos años y continuar compitiendo requiere una fortaleza mental considerable.
De estrella imparable a blanco permanente de críticas
La trayectoria de Westbrook ayuda a entender por qué las palabras de Green tienen peso.
El jugador fue durante años uno de los atletas más explosivos de la NBA. Su velocidad, potencia física y agresividad convirtieron cada transición ofensiva en una amenaza. Además, construyó una identidad estadística extraordinaria alrededor del triple-doble.
Sin embargo, durante la segunda mitad de su carrera, el panorama cambió.
Su extraordinario atletismo comenzó a disminuir y la NBA evolucionó hacia un modelo en el que el lanzamiento exterior y la eficiencia ofensiva adquirieron todavía más importancia. Las limitaciones de Westbrook como tirador se hicieron más visibles y sus decisiones ofensivas comenzaron a ser examinadas con mayor severidad.
A partir de ahí aparecieron críticas recurrentes: que acumulaba estadísticas buscando el triple-doble, que sus porcentajes de lanzamiento perjudicaban a sus equipos o que su estilo de juego dificultaba la construcción colectiva.
Algunas de esas críticas podían formar parte de un análisis legítimo. El problema, según Green, fue que la conversación terminó reduciendo a Westbrook a sus defectos.
El rival que nunca pudo superar a Golden State
La relación entre Westbrook y los Warriors también tiene un componente competitivo particular.
Durante su etapa como estrella del Oklahoma City Thunder, Westbrook protagonizó numerosos enfrentamientos importantes contra Golden State. Fue uno de los grandes adversarios de la franquicia durante aquella época, aunque nunca consiguió superar a los Warriors en una serie de playoffs.
Eso no impidió que construyera una rivalidad significativa con el equipo de la Bahía y con figuras como Green.
Precisamente por eso, el reconocimiento de Draymond resulta especialmente interesante. No proviene de alguien que compartió equipo con Westbrook durante toda su carrera, sino de un jugador que estuvo al otro lado de varias batallas importantes.
Green, sin embargo, considera que la rivalidad deportiva no debería impedir reconocer la grandeza de un jugador cuando llega el momento de despedirse.
“¿Por qué no podemos sentirlo cuando te vas?”
Uno de los puntos más significativos de su reflexión llegó cuando Green cuestionó por qué el reconocimiento suele aparecer demasiado tarde.
“Voy a extrañarlo y no en la NBA. Todas estas cosas grandes y hermosas. ¿Por qué no podemos sentir eso cuando te vas?”, planteó.
La pregunta toca una característica habitual del deporte profesional: muchas veces se reconoce plenamente a una figura cuando ya no puede demostrar su valor en la cancha.
Westbrook termina su carrera después de haber sido uno de los jugadores más particulares y explosivos de su generación. Sus últimos años pueden haber estado lejos de su mejor nivel, pero eso no elimina lo realizado durante el período en el que dominó estadísticamente y se convirtió en una de las principales estrellas de la liga.
Green considera que esa parte de la historia no debería desaparecer bajo el peso de las críticas recibidas durante el declive.
El tiempo dirá cómo se recuerda a Westbrook
Todo apunta a que el legado de Westbrook tendrá un reconocimiento institucional importante. Green señaló que es muy probable que los Oklahoma City Thunder retiren su número y que termine ingresando al Basketball Hall of Fame.
Pero queda una cuestión más difícil de medir: la memoria de los aficionados.
La carrera de Westbrook deja una lección sobre cómo se evalúa a los atletas. El jugador que durante años fue admirado por su intensidad puede convertirse, cuando pierde velocidad o eficiencia, en objeto de burlas y críticas constantes. La exigencia forma parte del deporte profesional, pero Green cuestiona cuándo esa exigencia deja de ser análisis y empieza a convertirse en una falta de reconocimiento.
Westbrook ya no tendrá la oportunidad de responder en la cancha.
Ahora corresponde decidir cómo será recordado.
Y quizá el mensaje de Green sea precisamente ese: no hace falta esperar al retiro de una estrella para reconocer todo lo extraordinario que hizo mientras todavía estaba compitiendo.