Un Madison Square Garden enmudecido. Una ventaja desperdiciada. Y una pregunta que lo resume todo: “¿Qué se puede decir?” Esa fue la reacción del actor Ben Stiller, fanático de los Knicks, luego de presenciar en primera fila una de las derrotas más desconcertantes de los últimos años para el equipo neoyorquino. Lo que parecía un triunfo asegurado ante los Pacers de Indiana en el primer partido de las Finales de la Conferencia Este de la NBA 2025, terminó siendo una pesadilla.

Stiller, acompañado por el también célebre actor Timothée Chalamet en el Madison, usó su cuenta en X (antes Twitter) para expresar su incredulidad ante el colapso de los Knicks. “What do you say to that?” (“¿Qué se puede decir ante eso?”), publicó poco después del silbato final. Y no se detuvo ahí. También compartió una imagen del gesto de “asfixia” que hizo Tyrese Haliburton, imitando el infame símbolo de Reggie Miller, ícono de los Pacers, durante otra recordada noche de drama en el Garden en los años 90.

Una película de terror para los Knicks

Durante gran parte del encuentro, los Knicks dominaron el marcador. Llegaron a estar 14 puntos arriba en el último cuarto. La actuación de Jalen Brunson y Karl-Anthony Towns era de antología: 43 puntos para el base, 35 y 12 rebotes para el dominicano. Todo indicaba que Nueva York arrancaría con el pie derecho la serie. Pero entonces, el libreto cambió drásticamente.

Con nervios de acero, Tyrese Haliburton lideró una remontada que culminó en un triple sobre la bocina que obligó a la prórroga. En ese lapso extra, Indiana mantuvo la compostura, anotó más y dejó atónita a una multitud que ya celebraba el 1-0. Resultado final: Pacers 117 – Knicks 114.

Reggie Miller presente en espíritu

El gesto de Haliburton, recordando a Reggie Miller, no fue casual. Fue un mensaje directo al corazón de los Knicks y a su afición: la historia puede repetirse. Miller fue el gran verdugo de Nueva York en los playoffs de los 90, y ahora Haliburton parece asumir ese rol generacional para Indiana.

Ben Stiller, con tono irónico, solo pudo escribir “Sweet” en la imagen que compartió del gesto de Haliburton. En pocas palabras, expresó el sentir de millones de aficionados neoyorquinos: impotencia, frustración y una herida emocional difícil de sanar.

Una derrota que deja secuelas

No todo fue negativo para los Knicks. Brunson continúa su magnífico momento, consolidándose como uno de los líderes ofensivos más consistentes de estos playoffs. Towns también dejó claro que su versatilidad ofensiva será clave en esta serie. Mikal Bridges y OG Anunoby sumaron 16 puntos cada uno, aunque sus aportes defensivos no bastaron para detener el vendaval de Indiana.

Por el lado de los Pacers, Haliburton no solo firmó 31 puntos y 11 asistencias, sino que se convirtió en el epicentro emocional de su equipo. Aaron Nesmith, con 30 unidades, fue el complemento ideal en una noche que también rompió una racha histórica: los Knicks pusieron fin a una seguidilla de 994 partidos ganando cuando lideraban por más de 10 puntos en el último cuarto.

¿Y ahora qué?

Con la serie 0-1 en contra y el segundo juego programado para el viernes 23 de mayo nuevamente en el Madison Square Garden, los Knicks están obligados a reaccionar. La presión no solo viene desde dentro del vestuario, sino desde toda una ciudad que ya se había ilusionado con un regreso a las Finales de la NBA. Perder los dos primeros encuentros en casa sería devastador.

Mientras tanto, los fanáticos —incluidos los famosos como Stiller— se quedan con esa pregunta que sintetiza el drama del Juego 1: “¿Qué se puede decir?”

La serie, lejos de haberse definido, promete emociones intensas. Pero si algo quedó claro tras este inicio electrizante, es que los Pacers no están aquí solo para competir. Están aquí para ganar. Y para los Knicks, eso significa que cada posesión, cada defensa y cada cierre serán vitales si quieren evitar otro recuerdo amargo en la historia del Garden.

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