El baloncesto internacional se ha sacudido con la confirmación del nuevo destino profesional del base dominicano Jean Montero. El jugador de la República Dominicana ha descartado de forma definitiva la opción de ingresar al baloncesto universitario de los Estados Unidos (NCAA) tras estampar su firma en un lucrativo acuerdo que lo vincula formalmente con el histórico Olympiacos de Grecia.
La operación financiera ha alcanzado sumas de primer nivel para el entorno europeo. La organización de Grecia concretó el traspaso tras abonar una cifra de 500 mil euros al Valencia Basket, conjunto de la liga española que poseía los derechos contractuales del armador, como pago obligatorio de su cláusula de salida. Con este movimiento, el armador quisqueyano percibirá un salario anual de 2.7 millones de euros, una remuneración económica que representa exactamente el triple de los ingresos financieros que devengaba en su anterior etapa dentro de la escuadra valenciana.
Números de estrella en la exigente liga ACB de España
El gran valor comercial que ha adquirido el base responde de forma directa a la superlativa consistencia estadística que desplegó en suelo ibérico, siendo catalogado en los reportes especializados como el mejor armador de todo el planeta en su rango de edad fuera de las estructuras de la NBA. A lo largo de la reciente campaña en la liga ACB de España, considerada la segunda competición de mayor nivel técnico en el mundo, el criollo acumuló un promedio de 14.2 puntos, 3.7 asistencias y 2.6 rebotes por presentación.
Su eficiencia en los lanzamientos quedó ratificada con un notable 48.8 por ciento de efectividad en tiros de campo, complementado por un elevado 40.5% desde la línea de tres puntos y un certero 87.3% en tiros libres. Además, el jugador dominicano aportó 1.7 robos de balón y una valoración general de más de 16.3 puntos por jornada, registrando toda esta producción en un promedio limitado de apenas 20.21 minutos de acción por partido sobre las duelas españolas.
Debate local sobre el desarrollo del talento dominicano
La confirmación del contrato millonario desató de inmediato una intensa oleada de debates y reacciones encontradas entre los aficionados del patio en las plataformas digitales:
Por un lado, cronistas y seguidores utilizaron el éxito del armador como una fuerte lección y motivación para los jugadores jóvenes de los torneos locales, argumentando que en el extranjero la clave para volverse millonario radica en poseer un alto coeficiente intelectual de juego (IQ) y aprender a jugar en equipo, invitando a los talentos a dejar de forzar el balón en torneos barriales pensando que anotar 30 puntos por noche los hará internacionales.
En la acera opuesta, las secciones de comentarios se llenaron de interacciones donde los fanáticos ironizaron con la arraigada costumbre del dominicano de calcular el dinero ajeno. Asimismo, surgieron voces de alerta desde el continente europeo que recordaron que a esas sumas brutas de millones de euros se les debe aplicar un severo descuento por concepto de los estrictos impuestos fiscales que rigen en la región de Europa, mientras que algunos aficionados españoles expresaron su descontento por el momento en que se produjo la firma del contrato justo en medio de la disputa del torneo Final Four.