El pívot dominicano Karl-Anthony Towns bautizó la canasta ganadora de OG Anunoby ante los Spurs como “La Mano Derecha de Dios” tras la remontada del Juego 4.

La locura desatada en el Madison Square Garden tras concretar la remontada de 29 puntos más grande en la historia de Las Finales de la NBA sigue entregando postales de corte místico. Segundos después de que OG Anunoby elevara su figura por los aires para palmear un balón agónico y sentenciar el electrizante triunfo de los New York Knicks por 107-106 sobre los San Antonio Spurs, su compañero de mil batallas, Karl-Anthony Towns, se encargó de inmortalizar la jugada en la sala de prensa con un apodo que ya corre como pólvora en las calles de Nueva York.

Al ser consultado sobre la épica acción que selló el liderato por 3-1 en la serie, el pívot dominicano apeló a la lírica divina:

“Fue la Mano Derecha de Dios”, sentenció Towns con absoluta solemnidad ante los micrófonos. “Él nos dio la oportunidad de ganar, y eso es todo lo que puedes pedirle al mejor jugador de dos vías (two-way) de toda la NBA”.

La anatomía de un milagro en el Garden

La secuencia final quedará grabada en los videoclips dorados de la franquicia. Con solo 5.9 segundos en el casillero, Jalen Brunson ejecutó un forzado triple kilométrico de 30 pies desafiando los larguísimos brazos de Victor Wembanyama y la marca de De’Aaron Fox. El disparo coqueteó con el aro y salió despedido; fue ahí donde Anunoby leyó el rebote a la perfección, devoró las alturas y ejecutó el toque milagroso que desató el delirio colectivo en Manhattan.

La noche de su vida: Mucho más que un palmeo agónico

El palmeo salvador fue la cereza en el pastel para una actuación que Pagaduan y los analistas catalogan como la mejor en la carrera profesional del alero británico. Mientras las estrellas de los Knicks batallaban con baches de ineficiencia e inconsistencia, OG cargó con el orgullo del equipo a lo largo de toda la jornada:

Hoja de anotación impecable: Destrozó las redes texanas al facturar 33 puntos, encestando un espectacular 10 de 15 en tiros de campo.

El tapón de la noche: Su aporte defensivo de élite quedó enmarcado a falta de 10 segundos, cuando ejecutó un soberbio bloqueo en persecución (chasedown block) ante una bandeja de De’Aaron Fox que habría congelado las opciones de los Knicks, manteniendo la distancia a tiro de hit.

A ley de un paso para romper el maleficio de 1973

Con este triunfo en las alforjas, Anunoby no solo maquilla las intermitencias de la banca, sino que eleva sus promedios de Las Finales de este 2026 a unos formidables 23.8 puntos por partido. Ya en el Juego 3 había rozado la gloria con 28 unidades, pero esta vez se encargó de firmar el acta de la victoria con sus propias manos.

Los Knicks empacarán sus maletas con destino al Frost Bank Center de San Antonio para disputar el Juego 5. La historia universal del baloncesto demuestra que el partido de cierre suele ser una aduana psicológica sumamente compleja de sortear, pero la tropa de Mike Brown viaja blindada. La “Gran Manzana” se encuentra a solo 48 minutos de levantar su primer banderín de campeones desde el lejano 1973, impulsados por la fe colectiva del Garden y la bendición de la “Mano Derecha de Dios” que habita en las extremidades de OG Anunoby.