La historia de los Oklahoma City Thunder rumbo a las Finales de la NBA 2025 tiene muchos capítulos emocionantes, pero uno destaca con fuerza: el resurgir de Chet Holmgren. El joven pívot, que hace menos de un año no podía siquiera caminar debido a una fractura pélvica, se convirtió en pieza clave de un equipo que ha regresado a lo más alto del baloncesto profesional con autoridad, dejando en el camino a unos sorprendidos Minnesota Timberwolves.

Holmgren, elegido en la segunda posición del Draft 2022, disputó el partido más importante de su joven carrera en el Juego 5 de las Finales de la Conferencia Oeste. Frente a su equipo natal, Minnesota, no solo brilló estadísticamente con 22 puntos, 7 rebotes y 3 bloqueos, sino que también escribió su nombre en los libros de récords de la franquicia al convertirse en el jugador más joven en alcanzar esos números en un partido de finales de conferencia, según datos de StatMuse.

El impacto fue inmediato: anotó 7 de los primeros 11 puntos de OKC, incluyendo una clavada espectacular tras asistencia de Shai Gilgeous-Alexander que encendió al Paycom Center. Holmgren no solo dominó en ambos lados de la cancha, también fue el motor anímico de un equipo que salió decidido a cerrar la serie en casa. El resultado final, un abrumador 124-94, fue reflejo del dominio colectivo y del momento que vive esta versión rejuvenecida del Thunder.

De la adversidad a la consagración

Lo que hace aún más notable el desempeño de Holmgren es el contexto. En noviembre de 2024, el jugador sufrió una fractura en el ala ilíaca derecha —una lesión poco común y de recuperación larga— que lo alejó de las canchas durante casi 50 partidos. Durante esos meses, Holmgren enfrentó dudas, frustración y el temor de no volver al nivel esperado.

“Estuve dos meses sin poder caminar”, recordó frente a los micrófonos de ESPN, con el trofeo de campeones del Oeste como telón de fondo. “Por eso no puedo decir que estoy satisfecho. Esto es solo un paso en el camino. Todavía hay temporada por jugar”.

Su regreso en febrero fue recibido con optimismo, pero pocos anticipaban que en tan poco tiempo se convertiría en uno de los pilares defensivos y ofensivos del equipo. A pesar de su modestia al declarar que “hay 17 jugadores que trabajan duro cada noche”, sus compañeros y cuerpo técnico no dudan en señalar su impacto.

Una versión temible del Thunder

Oklahoma City ha construido, paso a paso, una de las estructuras más sólidas de la liga. Con Shai Gilgeous-Alexander como líder indiscutido y MVP de las Finales del Oeste, Jalen Williams consolidado como un escudero de lujo, y ahora con Holmgren como ancla interior, el Thunder no solo ha alcanzado las Finales, sino que se ha consolidado como uno de los equipos con mayor proyección de futuro.

El entrenador Mark Daigneault, responsable del crecimiento colectivo del grupo, también fue protagonista en la celebración. Tras el triunfo, compartió momentos emotivos con el gerente general Sam Presti y envió un mensaje sincero a la afición: “Este grupo aún tiene hambre. No hemos terminado”.

Y eso es justamente lo que más asusta a sus rivales: la sensación de que este equipo todavía no ha alcanzado su techo. El Thunder ahora espera al ganador de la serie entre Indiana Pacers y New York Knicks para conocer a su rival en las Finales. Pase lo que pase, Holmgren ya ha cumplido con creces las expectativas, y su nombre ya está grabado en la historia del equipo.

El círculo se cierra… y se abre otro

Para Holmgren, nacido en Minnesota y criado en medio del frío y la cultura de baloncesto del Medio Oeste, enfrentarse a los Timberwolves en esta instancia fue un momento emocional. “Fue como cerrar un círculo”, dijo tras el partido, entre sonrisas y aplausos.

Sin embargo, este cierre marca también un inicio: el comienzo de una etapa donde ya no se le considera solo una promesa, sino una realidad. La historia de Chet Holmgren es un testimonio de resiliencia, dedicación y talento. Y ahora, con la mirada puesta en el trofeo Larry O’Brien, está listo para escribir el capítulo más importante de su carrera.

Los Thunder vuelven a las Finales de la NBA, y lo hacen con una estrella emergente que, tras tocar fondo, ha vuelto a elevarse. Como su nombre lo indica, Chet llegó con un estruendo. Y todavía queda tormenta por venir.

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