La clasificación de los New York Knicks a las Finales de la NBA por primera vez desde 1999 no solo ha desatado la locura en la “Gran Manzana”, sino que ha servido de escenario para que uno de sus pilares defensivos escriba su nombre con letras doradas en los libros de historia del baloncesto mundial: el alero Mikal Bridges.
Tras eliminar de forma categórica a los Cleveland Cavaliers, el portal especializado Basket News confirmó un hito sin precedentes en la era moderna de la liga. Bridges se ha convertido en el primer jugador en toda la historia de la NBA en clasificar a dos Finales de liga distintas sin haberse perdido un solo partido en toda su carrera profesional.
Una racha sobrenatural: 709 partidos seguidos en cancha
En una época marcada por el famoso load management (descanso programado de las estrellas), la durabilidad de Mikal Bridges roza lo sobrehumano. El estelar defensor acumula una racha activa de 709 partidos consecutivos jugados, lo que significa que jamás se ha sentado en el banquillo por lesión, molestia o descanso desde que debutó en el profesionalismo.
Esta será la primera aparición en las Finales para Bridges con el uniforme neoyorquino, tras haber disputado la serie por el campeonato en el año 2021 defendiendo los colores de los Phoenix Suns (donde cayeron ante los Milwaukee Bucks).
El comodín de Mike Brown: Imponiendo su voluntad
La versatilidad del alero ha sido la clave para el éxito del esquema táctico del entrenador de los Knicks, Mike Brown, quien no dudó en elogiar la inteligencia y el sacrificio de su jugador en ambos costados de la cancha.
“Mikal tiene un gran instinto. Sabe elegir sus momentos para robar balones o tomar sus tiros cuando lo llamamos. Les dije a él y a OG Anunoby que, como yo no diseño muchas jugadas fijas, ellos dos tienen que imponer su voluntad en el juego. Ambos están haciendo un trabajo fenomenal”, destacó Brown en declaraciones recogidas por The Athletic.
Su compañero de equipo, Landry Shamet —quien también compartió vestuario con él en aquella etapa con los Suns—, definió la presencia de Bridges como una auténtica bendición para el camerino: “Habrá noches donde Mikal solo tome cinco tiros al aro, pero tiene la asignación de secar a la superestrella rival y mantenerla por debajo de los 13 puntos. Cada noche aporta algo diferente según lo que necesite el equipo”.
Con su armadura de hierro intacta y el respeto de toda la industria, Mikal Bridges y los Knicks esperan pacientemente en la acera del frente por el desenlace del Salvaje Oeste entre los Spurs de San Antonio y el Thunder de Oklahoma City para iniciar la batalla definitiva por el anillo a partir del 3 de junio de 2026.