Jamal Murray ha ganado millones de dólares, se convirtió en una de las piezas fundamentales de los Denver Nuggets y firmó una extensión máxima de cuatro años y 208 millones de dólares. Sin embargo, hay algo que el dinero no parece haber cambiado: la manera en que el canadiense entiende el éxito.
Cuatro años después de contar públicamente que dormía en un colchón inflable cuando regresaba a casa, Murray reveló que esa situación finalmente cambió. Sus padres remodelaron la habitación y le añadieron una cama.
La actualización llegó después de que volviera a circular el video de una entrevista que concedió en 2022 al podcast All The Smoke, donde explicó por qué había decidido dormir de esa manera pese a ser ya una estrella de la NBA.
Murray compartió nuevamente el video y aclaró la situación en sus redes sociales.
“Este clip fue hace cuatro años… mis padres renovaron y añadieron una cama, pero todavía me desafío de otras maneras. ¡Dios los bendiga!”
El cambio puede parecer anecdótico, pero detrás existe una filosofía que Murray explicó con bastante claridad en aquella entrevista.
El colchón no era una cuestión de dinero
En 2022, Murray explicó que dormir sobre un colchón inflable era una manera de mantenerse mentalmente conectado con sus orígenes.
Su razonamiento no estaba relacionado con la falta de recursos. Todo lo contrario: para entonces ya era un jugador establecido de los Nuggets y disfrutaba de los beneficios económicos derivados de su carrera profesional.
La intención era evitar que el dinero terminara modificando su percepción de quién era.
También mencionó a su hermano menor, Lamar Murray, como una de sus motivaciones. Quería demostrarle con el ejemplo que alcanzar el éxito económico no significa necesariamente obtener todo lo que uno desea.
Para Murray, el mensaje era más profundo: el dinero no debía convertirse en la medida de su identidad.
Su idea era recordar que, si algún día dejaba de tener dinero, seguiría siendo esencialmente la misma persona.
Ahora tiene una cama en aquella habitación, pero el mensaje que acompañaba al colchón parece continuar vigente.
Una mentalidad construida desde joven
La historia adquiere mayor contexto al recordar los primeros años de Murray.
Nacido y criado en Ontario, Canadá, el base tuvo una formación marcada por el trabajo y la disciplina. Su padre, Roger Murray, tuvo un papel importante en su preparación desde pequeño, tanto en el aspecto físico como en el mental.
Esa educación terminó acompañando al jugador durante su camino hacia la NBA.
Murray lleva prácticamente una década en la liga y ha pasado toda su carrera profesional con Denver. En 611 partidos de temporada regular con los Nuggets, según los datos incluidos en la información, promedia 18.9 puntos, 5.0 asistencias y 3.8 rebotes.
Pero sus números individuales solamente cuentan una parte de su impacto.
Su asociación con Nikola Jokic se convirtió en uno de los elementos centrales del proyecto de Denver. La química entre ambos ha sido especialmente importante para el equipo y ha permitido que Murray desarrolle una dimensión diferente como creador y anotador.
El propio Jokic ha expresado públicamente su deseo de compartir toda su carrera con el canadiense.
La razón es sencilla: después de tantos años juntos, ambos conocen profundamente la manera de jugar del otro.
El éxito no cambió la referencia
La particular historia del colchón inflable probablemente resulte llamativa precisamente porque contrasta con la dimensión económica que ha alcanzado Murray.
Su extensión de 208 millones de dólares lo coloca entre los jugadores mejor remunerados de la NBA. Sin embargo, su explicación de hace cuatro años muestra que su relación con el dinero no está basada exclusivamente en lo que puede comprar.
Ahora sus padres le instalaron una cama.
Murray, sin embargo, asegura que todavía busca otras maneras de mantenerse desafiado y conectado con los valores que lo acompañaron durante su formación.
Y quizá ahí esté la verdadera actualización de esta historia.
El colchón desapareció.
La mentalidad, no.