Hay decisiones que cambian una carrera y otras que pueden cambiar la historia de una liga. La decisión que tomó Jason Kidd en 2003 pertenece a la segunda categoría.
El futuro miembro del Salón de la Fama estuvo muy cerca de abandonar a los New Jersey Nets para firmar con los San Antonio Spurs, una operación que habría modificado por completo la configuración de una de las grandes dinastías de la NBA.
Kidd lo confirmó recientemente durante una aparición en el podcast All The Smoke, donde explicó que estuvo “muy, muy cerca” de convertirse en jugador de San Antonio.
Finalmente, decidió permanecer en New Jersey.
La ironía histórica es enorme: los Spurs ya tenían a Tim Duncan, mientras que el joven Tony Parker todavía estaba intentando consolidarse como base titular. Si Kidd hubiera llegado, la franquicia habría tenido que alterar radicalmente su proyecto.
Y, sin embargo, la historia terminó funcionando para ambos lados.
“I was in… to be a Spur I was very very close.”
Jason Kidd recalls the time that he almost went to the San Antonio Spurs in 2003 😳
(via @allthesmokeprod) pic.twitter.com/pJa6fF7wzg
— ClutchPoints (@ClutchPoints) August 11, 2026
Los Spurs ya eran una potencia
Para comprender el peso de aquella decisión hay que colocarla en su contexto.
Los Spurs habían construido una de las organizaciones más estables de la historia de la NBA. Entre 1998 y 2019, clasificaron a los playoffs durante 22 temporadas consecutivas y conquistaron cinco campeonatos.
Durante cuatro de esos títulos, la estructura estuvo encabezada por el famoso trío formado por Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili, los tres posteriormente incluidos en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame.
Pero en 2003 esa estructura todavía no estaba completamente definida.
Duncan ya era la superestrella alrededor de la cual giraba el proyecto. Parker, sin embargo, todavía era un joven base que debía demostrar que podía convertirse en el compañero adecuado para dirigir la ofensiva junto al ala-pívot.
San Antonio contempló entonces una alternativa radical: reemplazar la apuesta por Parker con uno de los mejores bases de la liga.
Jason Kidd.
Kidd estaba dispuesto a ir a San Antonio
La revelación más importante de Kidd es que no rechazó a los Spurs porque considerara que el proyecto no tenía posibilidades de ganar.
Todo lo contrario.
Según explicó, estaba dispuesto a aceptar.
Había, sin embargo, una cuestión emocional que pesó mucho.
Los Nets acababan de perder ante San Antonio en las Finales de 2003. Kidd se enfrentaba entonces a la posibilidad de abandonar inmediatamente el equipo con el que había construido un proyecto competitivo para unirse precisamente al conjunto que acababa de derrotarlo.
El propio Kidd explicó que una de las dudas era tener que sentarse a ver a los Spurs recibir sus anillos después de haber perdido contra ellos.
Pero esa no fue la razón definitiva.
El factor determinante fue la lealtad.
Kidd sentía que había construido algo importante en New Jersey y creía que ese equipo todavía podía competir por un campeonato.
“Construimos algo en Jersey. Creo que podemos llegar”, fue, en esencia, el razonamiento que terminó inclinando su decisión.
Desde una perspectiva deportiva, la decisión resulta comprensible.
Kidd no estaba abandonando un equipo sin futuro. Los Nets acababan de disputar las Finales de la NBA y tenían un núcleo competitivo.
El problema fue que el futuro de ese núcleo cambió mucho más rápido de lo que Kidd esperaba.
El detalle que Kidd no podía conocer
La frase más reveladora de su explicación llegó cuando reconoció que no conocía completamente lo que estaba ocurriendo detrás de escena en el aspecto administrativo.
Kidd señaló que, al año siguiente, los Nets comenzaron a mover piezas importantes, entre ellas Kenyon Martin.
El proyecto que él había decidido priorizar comenzó a desmoronarse.
Y lo hizo rápidamente.
Ahí aparece una de las grandes lecciones de la agencia libre en los deportes profesionales: un jugador puede tomar una decisión basándose en la estabilidad que observa en un momento determinado, pero no puede controlar las decisiones futuras de una organización.
Kidd eligió continuidad.
La franquicia terminó tomando otro camino.
¿Qué habría pasado con Tony Parker?
Aquí es donde comienza la parte verdaderamente interesante del ejercicio contrafactual.
Los Spurs habían considerado incorporar a Kidd, pero finalmente mantuvieron a Parker.
Y esa decisión terminó siendo extraordinariamente rentable.
Parker no solamente permaneció en San Antonio.
Se convirtió en uno de los componentes esenciales de una dinastía.
Después de perseguir a Kidd en 2003, los Spurs conquistaron otros tres campeonatos: 2005, 2007 y 2014.
Por tanto, la decisión de San Antonio de continuar con Parker terminó funcionando.
No existe evidencia que permita afirmar que los Spurs habrían ganado más o menos campeonatos con Kidd. Eso pertenece al terreno de la especulación.
Lo que sí puede afirmarse es que la llegada de Kidd habría alterado completamente la evolución de Parker y, probablemente, la construcción del equipo.
No habría sido simplemente un cambio de nombre en la posición de base.
Habría cambiado la distribución de responsabilidades, la evolución de Parker y posiblemente el desarrollo del núcleo que posteriormente ganó múltiples títulos.
Kidd también terminó siendo campeón
La historia tampoco terminó mal para Kidd.
Aunque su decisión de quedarse con los Nets no produjo los campeonatos que esperaba, su carrera finalmente tuvo recompensa.
Después de que New Jersey iniciara una reconstrucción en 2008, Kidd terminó siendo traspasado a los Dallas Mavericks.
Tres años después, en 2011, conquistó finalmente el campeonato de la NBA con Dallas.
Ese título tiene un valor particular dentro de esta historia.
Kidd había estado muy cerca de ganar con New Jersey y también estuvo cerca de formar parte de San Antonio.
Finalmente, consiguió el anillo en una tercera organización.
El “Big Three” que nunca existió
La gran pregunta histórica es cómo habría quedado San Antonio con Kidd, Duncan y Ginóbili, en lugar de la combinación que finalmente construyeron con Parker.
Es tentador imaginar que los Spurs habrían sido todavía más dominantes.
Pero el análisis debe ser cuidadoso.
Los grandes equipos no son simplemente la suma de los nombres más talentosos disponibles.
El sistema de San Antonio dependía de roles claramente definidos, desarrollo interno, continuidad y una filosofía de juego que convirtió a jugadores como Parker y Ginóbili en piezas fundamentales.
Cambiar a Parker por Kidd habría producido un equipo diferente, no necesariamente uno mejor.
Y existe otra variable fundamental: Kidd era un jugador de características distintas.
Su capacidad para crear juego, defender y controlar el ritmo habría modificado la manera en que Duncan recibía el balón y cómo se organizaba la ofensiva.
Pero eso también habría significado que Parker nunca habría tenido el mismo camino de desarrollo.
La ironía de una decisión que salió bien para todos
La historia de Kidd y los Spurs es uno de esos casos donde el “qué habría pasado si” resulta más fascinante que el resultado real.
Kidd estuvo muy cerca de convertirse en Spur.
Los Spurs estuvieron muy cerca de cambiar a Parker por uno de los mejores bases de su generación.
Pero Kidd eligió quedarse en New Jersey por lealtad al proyecto que había ayudado a construir.
El proyecto se desarmó.
San Antonio mantuvo a Parker.
Y los Spurs ganaron tres campeonatos más después de aquella búsqueda: 2005, 2007 y 2014.
Kidd, por su parte, terminó levantando el trofeo en 2011 con Dallas.
La conclusión más interesante no es que Kidd se equivocara.
Es que una decisión que parecía arriesgada terminó coexistiendo con una historia de éxito para ambas partes.
Los Spurs encontraron en Parker al base que necesitaban para