El arrollador paso de los Knicks de Nueva York en la presente postemporada ha alcanzado dimensiones históricas antes de iniciar la batalla por el campeonato frente a los Spurs de San Antonio. Tras sellar su boleto a las Finales de la NBA mediante categóricas barridas consecutivas ante los 76ers de Filadelfia y los Cavaliers de Cleveland, el conjunto de la Gran Manzana demuestra estar en el punto más alto de su rendimiento colectivo.
La escuadra neoyorquina saltará al tabloncillo con una racha de 11 victorias consecutivas en los playoffs, un trayecto donde consiguieron aplastar a sus rivales de conferencia por un diferencial promedio de 23.8 puntos por partido, evidenciando un dominio absoluto en ambos lados de la cancha.
Un ataque histórico que tumba marcas de la liga
El rendimiento ofensivo desplegado por los dirigidos de Nueva York ha tomado por sorpresa a los analistas de la liga, estableciendo hitos estadísticos que no se registraban en las últimas dos décadas:
Ratio ofensivo sin precedentes: El analista Ben Golliver, de ESPN, resaltó que los Knicks culminaron su recorrido en el Este registrando un superlativo rating ofensivo de 123.3 puntos por cada cien posesiones.
Superando la marca del Rey: Esta métrica se consagra como la eficiencia ofensiva más alta lograda por un campeón del Este desde que se implementó el formato actual de playoffs en el año 2003, desplazando el récord previo que ostentaban los Cavaliers de Cleveland comandados por LeBron James en la campaña de 2017.
Producción demoledora por serie: La regularidad del ataque neoyorquino quedó evidenciada al promediar un abultado registro de 124.2 unidades en la serie contra Filadelfia y 118.7 puntos por encuentro ante Cleveland.
Con la mira puesta en saldar deudas del pasado
Bajo la conducción estelar en cancha de figuras de la talla de Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns y OG Anunoby, la organización de Nueva York regresa al escenario de las Finales por primera ocasión desde la campaña de 1999. En aquella oportunidad, el equipo de la Gran Manzana cayó derrotado en cinco compromisos precisamente ante los Spurs de San Antonio, un desenlace histórico que la actual plantilla buscará revertir de forma definitiva.
El gran objetivo de la franquicia es capitalizar este momento de gracia ofensiva para adjudicarse el trofeo de campeones de la NBA, un galardón que se le ha hecho esquivo a la organización neoyorquina desde su última coronación lograda en la lejana temporada de 1973.