Fin de temporada para los Knicks: el desafío de volver a construir
La temporada 2024-2025 de los New York Knicks terminó de forma abrupta y decepcionante. La ilusión por volver a las Finales de la NBA, algo que la franquicia no logra desde 1999, se desmoronó ante un sorpresivo y efectivo Indiana Pacers. Ahora, el equipo neoyorquino debe evaluar con precisión su próximo paso: ¿apostar por la continuidad o modificar profundamente el plantel?
Más allá del golpe anímico que significó la eliminación, el cuerpo técnico encabezado por Tom Thibodeau y la gerencia liderada por Leon Rose ya trabajan en el armado de la plantilla para la campaña 2025-2026. Con un núcleo bajo contrato, pero varias piezas complementarias a punto de salir, las decisiones de las próximas semanas serán clave para el futuro deportivo de la franquicia.
Un núcleo fuerte, pero con bajas en el horizonte
Los Knicks cuentan con una base consolidada y comprometida. La columna vertebral del equipo sigue bajo contrato, destacándose nombres como:
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Jalen Brunson ($34.9 millones)
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Karl-Anthony Towns ($53.1 millones)
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OG Anunoby ($39.6 millones)
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Mikal Bridges ($24.9 millones)
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Josh Hart ($19.4 millones)
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Mitchell Robinson ($13 millones)
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Miles McBride ($4.3 millones)
Sin embargo, no todas son certezas. Cuatro jugadores de rol quedarán agentes libres sin restricciones:
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Precious Achiuwa
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Cam Payne
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Delon Wright
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Landry Shamet
Ninguno de ellos fue determinante en la rotación titular, pero sí resultaron piezas útiles en tramos críticos de la temporada, especialmente Wright y Achiuwa, quienes aportaron solidez defensiva y presencia física.
Además, la situación de PJ Tucker (opción de equipo por $3.5 millones) y del joven Ariel Hukporti ($2 millones) aún no ha sido definida. Ambos podrían ser prescindibles, dependiendo del rumbo que tome la dirigencia.
¿Continuidad o revolución? Las dos vías posibles
Con el plantel actual, los Knicks tienen la posibilidad concreta de repetir el recorrido que los llevó a estar a un paso de las Finales. A eso se le podría sumar el desarrollo de jóvenes como Pacome Dadiet y Tyler Kolek, además del pick número 50 del próximo Draft. En un Este más abierto que nunca, y con rivales directos como Boston golpeados por lesiones, sostener el proyecto actual podría ser una apuesta inteligente.
Pero hay una segunda vía: ir por todo. Y en ese camino aparece un nombre rutilante: Giannis Antetokounmpo. Aunque su continuidad en Milwaukee aún no está asegurada, en los pasillos del Madison Square Garden ya se murmura la posibilidad de que New York vuelva a la carga si el griego solicita un traspaso.
Las chances no son descabelladas, pero tampoco sencillas. Los Knicks ya entregaron buena parte de su futuro en el traspaso por Mikal Bridges y no cuentan con una batería potente de picks ni jóvenes promesas para seducir a los Bucks. Si la negociación avanza, el sacrificio deberá ser significativo.
Un hipotético paquete que incluya a OG Anunoby, Bridges y una primera ronda podría equilibrar los salarios y cumplir con las normas de la NBA. Sin embargo, no está claro si eso sería suficiente ante ofertas más generosas de otras franquicias con más capital joven.
Brunson, la única pieza intocable
En cualquier escenario de reconstrucción o cambio, hay una única certeza: Jalen Brunson no se mueve. El base se ha convertido en la cara de la franquicia, líder absoluto tanto en la cancha como en el vestuario, y su contrato (relativamente bajo en comparación con otras estrellas) lo convierte en un activo de valor estratégico incalculable.
En cambio, nombres como Towns, con su elevado salario y antecedentes de irregularidad en Playoffs, podrían entrar en la ecuación. ¿Está dispuesto New York a desprenderse de una figura de su peso? Esa es una de las grandes incógnitas del receso.
Un verano caliente para los Knicks
Los próximos meses marcarán el futuro de una franquicia que está más cerca del éxito de lo que parece, pero que todavía no logra dar el golpe definitivo. La continuidad garantiza una base sólida, pero con un techo claro. El cambio, en tanto, podría representar una revolución, pero también conlleva riesgos estructurales importantes.
En Nueva York, donde cada decisión se magnifica y cada paso es observado bajo la lupa, el margen de error es mínimo. La 2025-2026 podría ser la temporada de la consagración o el comienzo de un nuevo ciclo.