Una pieza que pertenece a uno de los capítulos más emblemáticos de la historia de la NBA está a punto de entrar al mercado con una valoración que, de concretarse, cambiaría por completo el techo de las subastas deportivas.

Se trata de la camiseta blanca que Michael Jordan utilizó durante el tercer partido de las Finales de la NBA de 1998, la última temporada de su legendaria etapa con los Chicago Bulls y la campaña que posteriormente sería inmortalizada por el documental The Last Dance.

Su actual propietario, el inversionista deportivo y actor Rob Gough, considera que la prenda podría alcanzar los US$100 millones cuando sea puesta a la venta por Joopiter, la casa de subastas fundada por Pharrell Williams. La subasta comenzará el 15 de septiembre.

La cifra proyectada resulta extraordinaria si se compara con el récord vigente para una camiseta utilizada por un deportista en un partido. La camiseta que Jordan vistió durante el primer encuentro de esas mismas Finales de 1998 fue vendida por US$10.1 millones en Sotheby’s en 2022, convirtiéndose en la pieza deportiva usada en competición que más dinero ha recaudado en una subasta.

La nueva camiseta, por tanto, necesitaría multiplicar por casi diez esa marca para alcanzar la expectativa de Gough.

Una pieza vinculada al último campeonato

El atractivo de la prenda no se limita al nombre de Jordan. Forma parte de una temporada particularmente significativa en la carrera del considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos.

En 1998, Jordan condujo a los Bulls hacia su sexto campeonato de la NBA, el segundo tricampeonato de la franquicia durante su era. También fue su último título con Chicago.

La camiseta corresponde al tercer partido de las Finales contra Utah Jazz, celebrado en el United Center. Chicago se impuso por una diferencia de 42 puntos, una paliza que permanece como la mayor diferencia de puntos registrada en un partido de las Finales de la NBA.

Ese contexto aumenta considerablemente el valor histórico de la pieza. No se trata simplemente de una camiseta utilizada por Jordan, sino de un objeto relacionado con la etapa final de una de las mayores dinastías deportivas de la historia.

Gough explicó que precisamente buscó una prenda asociada con una victoria. Su razonamiento fue que prefería poseer una camiseta que representara un momento triunfal de Jordan y no una derrota.

Una búsqueda que tomó años

La adquisición tampoco fue sencilla.

Gough, de 42 años y originario de Indiana, contó que emprendió una búsqueda para localizar una camiseta auténtica de la temporada 1997-98. El proceso lo llevó de una persona a otra hasta encontrar a un intermediario que finalmente hizo posible la operación.

El propietario original nunca fue identificado por Gough. Además, tuvo que firmar un acuerdo de confidencialidad, por lo que tampoco puede revelar cuánto pagó por la pieza.

Durante aproximadamente dos años, la camiseta permaneció exhibida en su residencia en Puerto Rico. Posteriormente fue trasladada a una bóveda para garantizar su conservación.

La experiencia terminó cambiando incluso su percepción sobre el valor de los artículos deportivos.

Gough, quien posee importantes obras de arte, relató que cuando sus invitados acudían a su casa, muchas veces ignoraban las piezas artísticas y se dirigían directamente hacia la camiseta de Jordan. Para él, esa reacción demuestra que ciertos objetos deportivos han comenzado a ocupar un espacio similar al del arte dentro del mercado de coleccionismo.

¿Puede realmente valer US$100 millones?

Aquí está la gran incógnita.

La estimación de US$100 millones no constituye el precio garantizado de la camiseta, sino la expectativa expresada por su actual propietario. El resultado dependerá de la competencia entre los potenciales compradores y del interés que despierte una pieza con semejante carga histórica.

Si llegara a esa cifra, el impacto sería enorme: multiplicaría varias veces el récord actual de US$10.1 millones y colocaría a Jordan en una dimensión todavía mayor dentro del mercado de memorabilia.

El coleccionismo deportivo ha experimentado un crecimiento importante en las últimas décadas, particularmente alrededor de figuras históricas como Jordan. Sin embargo, alcanzar los US$100 millones exigiría que varios compradores con enorme capacidad económica consideraran la camiseta una pieza excepcional y estuvieran dispuestos a competir por ella.

Gough, no obstante, parece convencido de que existe ese mercado.

Del coleccionista al custodio

La decisión de venderla también tiene una explicación personal.

Después de mantenerla durante años, Gough considera que una pieza de semejante importancia no debería permanecer encerrada permanentemente en una bóveda. Su concepto es el de un “custodio”: alguien que conserva temporalmente un objeto histórico hasta que pueda pasar a otro propietario.

La camiseta también forma parte de una colección considerable. Gough ha adquirido prendas de figuras como Kobe Bryant, Wilt Chamberlain, Tom Brady y Wayne Gretzky, además de otras piezas deportivas de alto valor.

Su experiencia en este mercado incluye la adquisición, en 2021, de una rara tarjeta Topps de Mickey Mantle de 1952 por US$5.2 millones, una operación que entonces estableció un récord. Según explicó, posteriormente vendió aquella tarjeta por una cantidad de ocho cifras.

Ahora busca que su próxima gran operación vuelva a establecer un precedente.

La pregunta será si el mercado considera que la camiseta de Jordan vale diez, 20, 50 o incluso 100 millones de dólares.

En cualquier caso, el objeto tiene algo que muchas piezas de colección jamás podrán comprar: una conexión directa con el último gran capítulo de Jordan en Chicago. Y desde el 15 de septiembre, esa historia tendrá un precio.