Los fanáticos de los Los Angeles Lakers por fin pueden dormir tranquilos. Después de permitir que los Houston Rockets les ganaran dos partidos seguidos y amenazaran con forzar un Juego 7 (algo que solo ha pasado 4 veces en la historia tras un 3-0), LeBron James y Rui Hachimura dijeron “hasta aquí” y sellaron la serie con un contundente 98-78.
LeBron: El volumen y el control
No fue la noche más eficiente para “El Rey” en cuanto a porcentajes (10 de 25 de campo), pero su agresividad fue la que rompió la defensa de Houston. LeBron terminó con una línea de veterano de guerra: 28 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias. Cuando el juego se puso físico, James puso el pecho y guió el barco a puerto seguro.
Hachimura: El francotirador silencioso
Si LeBron fue el martillo, Rui Hachimura fue el bisturí. El japonés estuvo “en la zona”, anotando 21 puntos con un impresionante 5 de 7 desde la larga distancia. Su consistencia durante toda la serie fue el salvavidas de unos Lakers que por momentos se vieron erráticos.
El esfuerzo colectivo: Defensa y rotación
No solo fueron las estrellas. El equipo completo de JJ Redick dio un paso al frente para aprovechar la ausencia de Kevin Durant (quien se perdió casi toda la serie):
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Deandre Ayton: Ganó el duelo de titanes en la pintura contra Alperen Sengun.
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Austin Reaves: Cumplió con la presión al aro que Redick le exigía.
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Marcus Smart y Luke Kennard: Fueron las “manos seguras” que mantuvieron la calma cuando Houston intentaba presionar.
¿Qué sigue para los de oro y púrpura?
Con esta victoria, los Lakers avanzan a las semifinales de la Conferencia Oeste, donde los espera el joven y hambriento equipo de Oklahoma City Thunder. Si quieren dar la batalla ante OKC, necesitarán que Hachimura mantenga ese nivel y que el resto del elenco soporte la carga física que LeBron ya empieza a sentir.
¿Ustedes creen que estos Lakers tienen “gasolina” para frenar el ritmo rápido del Thunder o el susto que les dio Houston es una señal de que están vulnerables? ¿Fue Hachimura el verdadero MVP de esta serie?