La eliminación en primera ronda de los playoffs a manos de los Timberwolves dejó una evidencia que en Los Ángeles ya no se discute: los Lakers necesitan urgentemente reforzar su juego interior. Sin un pívot consolidado que aporte equilibrio bajo el aro, el equipo dependió en exceso del talento exterior de LeBron James, Luka Doncic y Austin Reaves. Por eso, el plan para la próxima temporada tiene un nombre claro: encontrar a un hombre grande que aporte solidez, rebotes, intimidación y capacidad de finalización cerca del aro.
Daniel Gafford, la prioridad inesperada
En un principio, la posibilidad de fichar a Daniel Gafford parecía lejana. El pívot de los Mavericks, de 2,08 metros y 26 años, estaba fuera del radar por la aparente negativa de Dallas a negociar. Sin embargo, en los últimos días la situación ha cambiado de forma notable. Según medios estadounidenses, los Lakers han recuperado la esperanza de cerrar un traspaso por el jugador, cuya situación contractual ha abierto una grieta de oportunidad.
Gafford encara la próxima temporada en el último año de su contrato, valorado en 14,3 millones de dólares. El jugador aspira a una renovación con condiciones significativamente mejores, pero los Mavericks dudan. La presencia del joven Dereck Lively, también en su último año contractual, complica aún más el panorama. Y si no hay extensión a la vista, Dallas podría preferir sacar rédito ahora antes de perderlo como agente libre en 2026.
Números que respaldan su perfil
Gafford no es una superestrella, pero sí un pívot eficiente, cumplidor y con margen de crecimiento. En la última campaña, firmó promedios de 12,3 puntos y 6,8 rebotes por partido, desempeñando un papel importante saliendo desde el banquillo. Su fortaleza física, capacidad para bloquear tiros y finalizar cerca del aro encajan con las necesidades de unos Lakers que buscan mayor presencia en la pintura.
La posibilidad de negociar un traspaso con los Mavericks cobra fuerza, y desde Los Ángeles se valora incluir en la operación al base Gabe Vincent (1,88 m, 28 años) y al escolta Dalton Knecht (1,98 m, 24 años), a cambio de Gafford, un perfil que resolvería una de las principales carencias del equipo.
Claxton y Robinson, alternativas en el radar
Si la opción Gafford no prospera, la gerencia angelina tiene dos nombres bien apuntados en su lista. Uno de ellos es Nic Claxton, pívot de los Brooklyn Nets. Con sus 2,00 metros de altura, Claxton ha demostrado ser uno de los defensores más versátiles de la NBA y un especialista en jugadas por encima del aro. Su capacidad atlética y su energía lo convierten en una alternativa muy atractiva.
El principal inconveniente es su contrato. Claxton entra en el segundo año de un acuerdo por cuatro temporadas y 97 millones de dólares, lo que implica que su salario de 25,3 millones exigiría que los Lakers incluyeran activos valiosos. Entre los posibles nombres para igualar cifras aparecen nuevamente Dalton Knecht, Jarred Vanderbilt e incluso una posible compensación en el draft.
En cambio, Mitchell Robinson, pívot de 2,13 metros de los New York Knicks, sería una opción más accesible en términos económicos. Robinson ofrece un perfil similar en defensa e intimidación, pero genera dudas en cuanto a su fiabilidad física y constancia en el rebote, aspectos que lo relegan a una posición secundaria dentro del listado de posibles refuerzos.
Zikarsky, una apuesta a futuro desde el draft
A la espera de movimientos en el mercado de traspasos, los Lakers también observan con atención el próximo Draft de la NBA. Aunque solo disponen de la selección número 55, no descartan utilizarla para asegurarse el talento del australiano Rocco Zikarsky, un prometedor pívot de 2,18 metros y apenas 18 años.
Zikarsky no está listo para asumir responsabilidades inmediatas en la liga, pero su potencial físico y margen de desarrollo lo convierten en una apuesta atractiva pensando a mediano plazo. En Bleacher Report ya lo sitúan como una de las posibles elecciones de los Lakers en 2025, siempre y cuando no surjan otras oportunidades de mayor impacto en la agencia libre o vía traspaso.
El juego interior, la prioridad de la reconstrucción
Tras el fracaso en los playoffs, los Lakers tienen claro que su reconstrucción debe empezar desde la pintura. Las estrellas del perímetro ya están sobre el tablero; ahora es el turno de encontrar un ancla defensiva, un pívot que pueda dar el salto de calidad necesario para competir con garantías.
El verano será largo en Los Ángeles, pero hay convicción dentro de la franquicia: sin un pívot de élite, el proyecto no tiene equilibrio. Y la búsqueda, ya en marcha, marcará el futuro inmediato del equipo.