El retiro de Russell Westbrook provocó una oleada de reconocimientos alrededor de la NBA, pero hubo un homenaje cuya tardanza llamó especialmente la atención: el de los Los Angeles Lakers.
Westbrook anunció el miércoles su retiro del baloncesto profesional después de 18 temporadas en la NBA, poniendo punto final a una carrera que, por impacto estadístico y relevancia histórica, apunta directamente al Salón de la Fama. Mientras los mensajes de reconocimiento comenzaron a aparecer durante el día, los Lakers esperaron hasta el jueves para publicar su propio tributo.
El mensaje fue extremadamente breve: “Congrats on a legendary career”, acompañado de la etiqueta a la cuenta de Westbrook en redes sociales.
Cinco palabras para despedir a un jugador que, aunque tuvo una etapa difícil con la camiseta púrpura y dorada, protagonizó una de las carreras más importantes de su generación.
La reacción de los aficionados fue dividida, y esa división tiene una explicación bastante lógica: el legado de Westbrook y su paso por los Lakers son dos historias muy diferentes.
Un homenaje que tenía sentido, pese a todo
Desde la perspectiva institucional, reconocer a Westbrook era perfectamente comprensible.
El base no solamente vistió la camiseta de los Lakers. También tiene una relación con el sur de California que va mucho más allá de su etapa profesional. Jugó baloncesto en la secundaria Leuzinger, cerca de Los Ángeles, antes de continuar su carrera universitaria en UCLA.
Por tanto, Westbrook es un jugador formado en el entorno local que posteriormente llegó a vestir la camiseta de una de las franquicias deportivas más importantes del mundo.
Pero la conexión emocional con los Lakers no fue suficiente para borrar lo ocurrido durante su etapa en el equipo.
Ahí está la razón por la que el mensaje tardío y particularmente corto generó opiniones diferentes entre los aficionados.
Una llegada que prometía mucho y terminó mal
Cuando Los Ángeles adquirió a Westbrook en un intercambio de gran magnitud con los Washington Wizards durante el verano de 2021, las expectativas eran enormes.
La operación buscaba darle a los Lakers otra estrella capaz de acompañar a LeBron James y Anthony Davis, después de que el equipo conquistara el campeonato de 2020.
La llegada del entonces ex MVP parecía destinada a iniciar una nueva etapa de competencia por el título.
Pero ocurrió exactamente lo contrario.
Westbrook no logró encajar de manera adecuada en el equipo ni en el sistema del entonces entrenador Darvin Ham. Su estilo de juego, particularmente sus dificultades con el lanzamiento exterior y la necesidad de tener el balón en las manos, generó problemas de compatibilidad dentro de una plantilla que necesitaba maximizar los espacios alrededor de James y Davis.
Los Lakers terminaron perdiéndose los playoffs en la primera temporada de Westbrook.
El segundo año tampoco comenzó de manera convincente. La franquicia estaba nuevamente en peligro de quedar fuera de la postemporada cuando finalmente decidió poner fin al experimento.
En la fecha límite de la temporada 2022-23, Westbrook fue enviado a los Utah Jazz.
En términos estrictamente deportivos, su etapa con los Lakers quedó muy lejos de lo que se esperaba cuando se produjo aquel intercambio.
El problema de separar al jugador de su etapa en Los Ángeles
Aquí aparece la contradicción que explica las reacciones de los aficionados.
Westbrook fue un fracaso relativo con los Lakers, pero eso no convierte su carrera completa en un fracaso.
Antes y después de Los Ángeles, construyó un currículum extraordinario. Fue MVP en 2017 y se convirtió en uno de los jugadores más productivos de su generación.
Su retiro después de 18 temporadas representa el final de una carrera histórica, aunque su paso por los Lakers haya quedado asociado a expectativas incumplidas.
Precisamente por eso, el mensaje de la franquicia puede interpretarse desde dos perspectivas.
Para algunos aficionados, las cinco palabras fueron suficientes: Los Lakers reconocieron que Westbrook tuvo una carrera legendaria y cumplieron con el gesto institucional correspondiente.
Para otros, la tardanza y la brevedad del homenaje reflejaron una relación complicada. Después de todo, no estamos hablando de una estrella que haya construido su legado con la camiseta de los Lakers. Su grandeza se desarrolló principalmente en otros escenarios.
La memoria deportiva no debería depender de una mala etapa
La discusión también plantea una cuestión más amplia sobre cómo se evalúan las carreras de los grandes jugadores.
Una etapa desafortunada puede terminar dominando la percepción pública de un atleta. En el caso de Westbrook, sus años en Los Ángeles fueron suficientemente frustrantes como para dejar una impresión profunda en parte de la afición.
Pero una carrera de 18 temporadas no puede resumirse por lo ocurrido en dos años.
El propio mensaje de los Lakers, aunque tardío y breve, reconoció esa realidad al describir su trayectoria como “legendaria”.
La franquicia no necesitaba negar que Westbrook no funcionó en Los Ángeles para reconocer lo que consiguió en el resto de su carrera.
Y quizá esa sea la lectura más justa de todo el episodio: los Lakers y Westbrook fueron una mala combinación deportiva, pero eso no convierte a Westbrook en un mal jugador ni reduce su lugar en la historia de la NBA.
La afición puede recordar con frustración aquella etapa y, al mismo tiempo, reconocer la magnitud de la carrera que terminó esta semana.
Ambas cosas pueden ser ciertas.