Hay atletas que envejecen con gracia. Y hay atletas que simplemente se niegan a envejecer. LeBron James pertenece a una categoría propia: la de los que desafían todo lo que se sabe sobre el tiempo y el deporte de élite. A los 41 años, el alero de los Lakers de Los Ángeles acaba de liderar a su equipo a una victoria en la primera ronda de los playoffs sobre los Rockets de Houston, y ahora enfrenta a los Thunder de Oklahoma City, campeones defensores, en las semifinales de la Conferencia Oeste.
Y él mismo admite que nunca lo hubiera visto venir.
La apuesta que nunca hubiera hecho
En una conversación con su co-presentador Steve Nash en el podcast Mind the Game, James fue completamente honesto sobre sus expectativas cuando llegó a Los Ángeles en julio de 2018:
“Sabía que todavía me quedaba mucho en el tanque cuando llegué a esta franquicia… pero decir que ocho años después, a los 41, estaría liderando un equipo en la postemporada y saliendo con una victoria en una serie… no hubiera apostado a eso.”
La declaración es poderosa precisamente porque viene de él. LeBron James no es conocido por la modestia excesiva ni por subestimar sus capacidades. Si él mismo dice que no lo hubiera imaginado, es porque genuinamente no lo imaginó.
Lo que construyó en Los Ángeles
Cuando James firmó su contrato de cuatro años y 153.3 millones de dólares con los Lakers en julio de 2018, venía de liderar a los Cavaliers de Cleveland a su primer campeonato de la NBA en 2016. La misión en Los Ángeles era clara: restaurar el prestigio de una de las franquicias más históricas del deporte, en la era post-Kobe Bryant.
Lo que construyó en ocho años supera cualquier expectativa razonable:
- Campeonato NBA 2020 — Con MVP de las Finales incluido, en la burbuja de Orlando
- 2023: máximo anotador histórico de la NBA — Superó a Kareem Abdul-Jabbar, el récord que muchos pensaban intocable
- NBA Cup 2023 — Campeón y MVP del torneo
- All-Star de 2019 a 2024 — Seis selecciones consecutivas en Los Ángeles
Los números que no mienten
A los 41 años, en una temporada donde muchos esperaban verlo reducir su rol o incluso retirarse, LeBron James jugó 60 partidos y promedió 20.9 puntos, 7.2 asistencias y 6.1 rebotes por noche. Números que la mayoría de los jugadores en su mejor momento envidiarían.
En la primera ronda contra Houston, con Luka Dončić fuera por lesión, James elevó su nivel: 23.2 puntos, 7.2 rebotes y 8.3 asistencias por partido. Fue el motor, el líder y el cierre de una serie que nadie esperaba que los Lakers ganaran.
El desafío que viene
Ahora llega la prueba más difícil. Los Thunder de Oklahoma City son los campeones defensores, tienen el mejor récord de la liga y cuentan con Shai Gilgeous-Alexander como el jugador más en forma del Oeste. Sin Dončić, los Lakers dependen casi exclusivamente de LeBron para competir.
¿Puede un hombre de 41 años llevar a su equipo más allá en estos playoffs? La historia dice que no debería ser posible. Pero LeBron James lleva toda su carrera haciendo lo que la historia dice que no es posible.
Y él mismo admite que ya no hace apuestas sobre lo que puede o no puede lograr.