Tras desperdiciar una ventaja de 20 puntos en el Juego 3, los Pacers perdieron una oportunidad de oro para prácticamente sellar la serie. Aunque siguen liderando 2-1, el momentum parece estar del lado de Nueva York. ¿Qué debe hacer Indiana para retomar el control y evitar una debacle en las Finales del Este?
La noche del domingo 25 de mayo dejó a los Indiana Pacers con un sabor amargo imposible de ignorar. En casa, ante un Gainbridge Fieldhouse repleto y vibrante, los dirigidos por Rick Carlisle desaprovecharon una ventaja de 20 puntos y cayeron ante unos New York Knicks que, pese a estar contra las cuerdas tras perder los dos primeros juegos en casa, demostraron una vez más su resiliencia y capacidad para resurgir.
Lo que parecía una ventaja insalvable para los neoyorquinos terminó siendo una advertencia para Indiana: nadie está a salvo en estos playoffs, y mucho menos cuando enfrente tienes a un equipo con el temple y la intensidad que caracteriza a los Knicks de Tom Thibodeau.
Ahora, con la serie 2-1, los Pacers siguen en ventaja, pero el golpe psicológico del Juego 3 podría ser determinante si no se toman medidas urgentes.
Errores que Indiana no puede repetir
1. No saber cerrar partidos:
La lección más evidente del Juego 3 es que una ventaja amplia no garantiza nada en la postemporada. Indiana dominó la primera mitad y parte del tercer cuarto, pero su falta de agresividad y concentración permitió una remontada que no solo revivió a los Knicks, sino que sembró dudas en el vestuario local.
2. Desconexiones defensivas clave:
Durante la remontada neoyorquina, la defensa de Indiana se desmoronó. La rotación fue lenta, la protección del aro inexistente y Jalen Brunson se adueñó del juego con la calma de un veterano. Si los Pacers quieren evitar otro colapso, deben establecer una defensa perimetral más sólida y un control del rebote mucho más efectivo.
3. Falta de liderazgo en momentos críticos:
Tyrese Haliburton ha sido una estrella en ascenso durante estos playoffs, pero en el Juego 3 desapareció cuando su equipo más lo necesitaba. A su lado, Myles Turner y Pascal Siakam tampoco ofrecieron respuestas. Indiana necesita una voz y una ejecución clara en los tramos finales si quiere aspirar a su primera final de NBA desde el año 2000.
Una serie marcada por lo inesperado
Ni Knicks ni Pacers eran favoritos para llegar tan lejos. Ambos eliminaron a contendientes de peso en las rondas anteriores: Nueva York sobrevivió a Detroit en una serie tensa y luego dejó fuera a los Boston Celtics, incluso tras ir abajo en varios partidos y con la lesión devastadora de Jayson Tatum. Por su parte, Indiana despachó a los Milwaukee Bucks y a los Cleveland Cavaliers, mostrando un estilo fresco y ofensivo que cautivó a los aficionados.
Pero lo que parecía una serie controlada para los Pacers se ha tornado en un thriller. Los Knicks han demostrado que no se rinden, que tienen recursos desde la banca y un entrenador dispuesto a morir con sus ideales. Si los Pacers no reaccionan en el Juego 4, podrían perder la iniciativa y la confianza justo cuando más lo necesitan.
¿Cómo recuperar el control?
1. Cortar los parciales negativos a tiempo:
La NBA moderna es una liga de rachas, pero Indiana debe aprender a detener el sangrado. Thibodeau y sus Knicks son maestros en cambiar el ritmo del juego y encontrar brechas defensivas. Carlisle tiene que utilizar mejor los tiempos muertos, ajustar de inmediato cuando se acerquen los parciales rivales, y no permitir que el rival recupere confianza.
2. Mayor protagonismo de Haliburton y Siakam:
Las estrellas ganan series, y es hora de que Haliburton lo demuestre. Su visión de juego y habilidad para anotar deben ser más constantes, especialmente cuando el equipo está en apuros. Siakam, campeón con Toronto en 2019, debe usar su experiencia para liderar a este grupo joven en momentos de incertidumbre.
3. Ganar el Juego 4 como si fuera una final:
Una victoria en el cuarto partido no solo pondría a los Pacers 3-1, también desinflaría emocionalmente a unos Knicks que han vivido de la épica en estos playoffs. En cambio, si Indiana cae y la serie se empata 2-2, el peso del favoritismo y la presión podrían convertirse en un obstáculo imposible de superar.
El momento de la verdad
Indiana tiene aún la ventaja, el apoyo de su afición y el talento para cerrar esta serie. Pero también ha demostrado fragilidad cuando el rival aprieta. El Juego 4 será una batalla mental, táctica y emocional. Si los Pacers responden con carácter, estarán a un paso de las Finales. Si no lo hacen, los Knicks, que ya huelen sangre, podrían consumar una remontada histórica.
La cita está pautada: martes por la noche, Gainbridge Fieldhouse, TNT/Max. Es ahora o nunca para los Pacers.