La temporada de los 76ers de Filadelfia terminó de la manera más dolorosa posible: un barrido 4-0 a manos de los Knicks de Nueva York, con una derrota final de 144-114 en casa que fue tan contundente como humillante. El mismo equipo que había exorcizado sus demonios remontando un 3-1 ante los Celtics de Boston se convirtió en víctima de la máquina más eficiente de estos playoffs.
No hubo un solo culpable. Hubo un equipo que simplemente fue mejor en todo.
La defensa de Filadelfia, sin respuestas
La diferencia más clara entre los Knicks y los Celtics — el rival anterior de los 76ers — fue el estilo de ataque. Boston vivía y moría con el triple. Nueva York atacó desde adentro hacia afuera, con Jalen Brunson penetrando una y otra vez al corazón de la defensa de Filadelfia.
Cada vez que los 76ers enviaban ayuda hacia Brunson, aparecía un tirador abierto en el perímetro. Y los Knicks no fallaron. En el Juego 4, Nueva York anotó 25 triples — un número que resume la pesadilla defensiva de Filadelfia.
Los números del barrido hablan solos:
- 54.5% de efectividad en tiros de campo para los Knicks en la serie
- 44.8% desde el triple
- 66.2% de True Shooting — comparable al nivel de Nikola Jokic (67.0%) en temporada regular
La batalla del rebote: perdida desde el primer partido
Quizás el número más revelador de la serie no fue un porcentaje de tiro. Fue el rebote.
Los 76ers perdieron la batalla del tablero por 42 capturas en toda la serie — un promedio de 10 a 11 rebotes por partido de diferencia a favor de Nueva York. Un margen que hace imposible ganar cualquier serie, especialmente contra un equipo con tantas armas ofensivas como los Knicks, que aprovecharon cada segunda oportunidad.
La señal más clara de que Joel Embiid no estaba físicamente al cien por ciento. El pívot camerunés pudo haberlo dado todo contra los Celtics — una serie que fue personalmente satisfactoria — pero llegó a la serie contra los Knicks lejos de su mejor versión. En el Juego 4 fue 8-8 desde el campo, pero fue un factor nulo en el rebote.
Los Knicks tenían la respuesta para todo
No solo fue la defensa de Filadelfia la que falló. El ataque de los 76ers tampoco encontró soluciones.
Tyrese Maxey — el segundo motor ofensivo de Filadelfia — terminó el Juego 4 con 17 puntos en 6-16 desde el campo, enfrentando a Mikal Bridges, Miles McBride y hasta José Alvarado en rotación. Tres defensores de élite que lo incomodaron durante toda la serie.
Paul George tuvo sus momentos, pero OG Anunoby y Josh Hart lo apagaron especialmente en los cuartos períodos — cuando los partidos se decidían.
Mitchell Robinson hizo el trabajo sucio contra Embiid, limitando su impacto en el juego interior y en el rebote.
Los Knicks tenían un defensor para cada problema ofensivo de Filadelfia. Y los 76ers no tenían respuesta para el sistema de Nueva York.
Las preguntas del verano
Con la temporada terminada, Filadelfia enfrenta preguntas urgentes para el offseason:
- ¿Cómo mejorar el frontcourt alrededor de Embiid para tener más presencia en el rebote?
- ¿Dónde encontrar alas más versátiles que puedan defender a jugadores como Brunson y Bridges?
- ¿Puede Embiid mantenerse sano durante una postemporada completa?
Los 76ers tienen los cimientos de un equipo contendiente. Pero necesitan una o dos piezas más para dar el salto definitivo. El barrido ante los Knicks fue una lección dolorosa — y costosa — sobre lo que les falta.