En los colmados de Villa Juana y las peñas de Santiago, el tema es uno solo: LeBron James no es humano. A sus 41 años, cuando muchos deberían estar jugando dominó en una esquina, “El Rey” tiene a los Los Angeles Lakers acariciando la segunda ronda tras vencer 101-94 a los Rockets. Pero ojo, que lo que tiene a todo el mundo con la boca abierta no es solo la victoria, sino el dato que acaba de hundir la moral de Houston: LeBron tiene un récord de 24-0 en series donde arranca ganando 2-0.

24 y contando: La pared de acero de LeBron

Usted leyó bien. En 23 años de carrera, LeBron ha estado en esta posición 24 veces (15 con Cleveland, 7 con Miami y ahora 3 con los Lakers) y NUNCA ha dejado que le remonten. Es una sentencia de muerte deportiva. Para los Rockets de Kevin Durant, esto no es solo una montaña que escalar, es intentar subir el Pico Duarte en bicicleta y sin frenos.

Lo más increíble es que los “expertos” de ESPN (12 de 14, para ser exactos) daban a los Lakers por muertos antes de empezar, especialmente con las bajas de Luka Doncic y Austin Reaves. Pero LeBron, con esa “grasa” de veterano, se despachó con 28 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias, recordándole al mundo quién es el jefe.

Marcus Smart y la defensa: ¡Secaron a la fiera!

No todo fue LeBron. Los Lakers demostraron que tienen “la para” defensiva. Marcus Smart se vistió de gladiador con 25 puntos y 5 robos, liderando una defensa que dejó a Kevin Durant en apenas 3 puntos en toda la segunda mitad. ¡Un verdadero abuso! Mientras los Lakers tiraron un infernal 46% de triples, Houston parecía que estaba tirando piedras al mar con un pobre 24%.

¿Hay esperanza para Houston?

La pregunta en el patio es clara: ¿Se acabó esto o Durant tiene un as bajo la manga? Romper el 24-0 de LeBron sería la hazaña más grande de la década, pero con el nivel de juego de estos Lakers “parchados”, parece que el entierro de los Rockets ya tiene fecha.

¡Prepárense, que el Juego 3 viene con candela! Si LeBron pone esto 3-0, recojan los bates y cierren el estadio, porque “El Rey” no cree en cuentos de camino.