La carrera por el Jugador Más Valioso (MVP) de la NBA 2024-25 finalmente culminó con la coronación de Shai Gilgeous-Alexander, la joven superestrella del Oklahoma City Thunder. Pero en Denver, el anuncio fue recibido con sentimientos encontrados. No solo por el hecho de que Nikola Jokic no lograra su cuarto galardón, sino por los polémicos comentarios de su exentrenador, Michael Malone, ahora analista en ESPN.
En plena efervescencia del Juego 1 de las Finales de la Conferencia Oeste entre los Thunder y los Timberwolves, Malone no dudó en elogiar a Gilgeous-Alexander tras su actuación estelar, donde registró 31 puntos, 5 rebotes y 9 asistencias. “Shai mostró por qué es el MVP”, dijo sin rodeos el estratega que condujo a Jokic a tres MVPs y un campeonato de la NBA.
Las palabras retumbaron con fuerza en Colorado. Para muchos fanáticos de los Nuggets, sonaron como una puñalada por la espalda. La figura que defendió y moldeó a Jokic durante años parecía ahora volcar su respaldo hacia otro líder emergente. Pero, ¿fue realmente una traición?
La aclaración de Malone: entre la lealtad y la objetividad
Tras la reacción airada de los aficionados, Malone optó por calmar las aguas antes del segundo partido. Durante la transmisión en ESPN, aseguró con una sonrisa que, de haber tenido voto, habría optado por Jokic. “Nikola ganó el primero de sus tres MVPs conmigo, y si tuviera voto este año, habría votado por él otra vez”, afirmó. “Quiero asegurarme de que la gente en Denver lo sepa, porque ahora mismo estoy recibiendo muchas críticas en casa”.
Con esta declaración, Malone trató de poner en perspectiva sus palabras. No se trataba de desestimar a Jokic, sino de reconocer el momento excepcional que atraviesa Shai Gilgeous-Alexander, cuya temporada y liderazgo no pasaron desapercibidos.
El contexto detrás de la tensión: un cambio abrupto en Denver
Vale recordar que Malone fue despedido sorpresivamente por los Nuggets a tan solo tres partidos del final de la temporada regular. Su salida abrió paso a David Adelman como entrenador interino, quien acaba de ser confirmado oficialmente como el nuevo timonel del equipo. Este trasfondo añade una capa emocional a las reacciones: para muchos en Denver, la salida de Malone aún no cicatriza, y sus recientes comentarios fueron vistos como una desconexión definitiva con la franquicia.
Por otro lado, el propio Malone aún no ha recibido ofertas públicas, pero se espera que regrese pronto a la dirección técnica en la NBA. Su paso por ESPN podría ser temporal, aunque no exento de influencia mediática.
¿Merecía Jokic el MVP?
La pregunta no es sencilla. Nikola Jokic tuvo otra temporada brillante, liderando a los Nuggets con su habitual eficiencia, inteligencia de juego y dominio estadístico. Sin embargo, el ascenso meteórico de Shai Gilgeous-Alexander, quien llevó a OKC al segundo lugar del Oeste y fue determinante en ambos lados de la cancha, terminó convenciendo a los votantes.
La narrativa también influyó: un nuevo rostro como MVP refresca la liga y recompensa el crecimiento de una joven figura. La NBA, además de rendimiento, valora el impacto y la evolución.
¿División o madurez?
El episodio entre Malone y Jokic puede leerse de dos formas. Por un lado, como una traición simbólica a quien fue su pupilo y figura central durante una década. Por otro, como una muestra de objetividad profesional, donde se puede reconocer el mérito de otro jugador sin desmerecer el pasado.
La verdadera enseñanza quizás radica en aceptar que en la NBA, como en la vida, las relaciones evolucionan, y que el reconocimiento del talento rival no implica olvido, sino respeto por el juego.
Michael Malone, con sus matices y aclaraciones, ha dejado en claro que su respeto por Jokic permanece intacto. Pero también que la liga sigue su curso, y Shai Gilgeous-Alexander está escribiendo su propia historia.