Mohamed Samsoudine Dabone, una de las mayores promesas del baloncesto europeo, ya tiene nacionalidad española. El joven pívot del FC Barcelona, nacido en Burkina Faso y con apenas 14 años, recibió la ciudadanía mediante una concesión excepcional del Gobierno español, un movimiento que puede tener importantes implicaciones para el futuro de las selecciones nacionales.
La decisión quedó oficialmente registrada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El Real Decreto 665/2026, aprobado el 28 de julio por el Consejo de Ministros, concede a Dabone la nacionalidad española por carta de naturaleza, argumentando la existencia de circunstancias excepcionales.
El procedimiento no es una simple inscripción administrativa. La carta de naturaleza es una vía extraordinaria de adquisición de la nacionalidad española y, en el caso de Dabone, responde también al interés de la Federación Española de Baloncesto (FEB) por asegurar para España a uno de los talentos más llamativos de su generación.
Un físico extraordinario para su edad
Dabone mide actualmente 2,10 metros, una estatura extraordinaria para un jugador de apenas 14 años. Su tamaño, envergadura y capacidad física le han permitido competir y destacar frente a jugadores de categorías superiores desde muy joven.
El jugador llegó al Barcelona en 2022 y su progresión ha sido especialmente rápida. Ha brillado en diferentes torneos de formación y fue elegido MVP de la Minicopa en 2024. También ha destacado en la Euroliga júnior, hasta el punto de entrar en la dinámica del primer equipo azulgrana.
Su precocidad llegó a un punto especialmente llamativo en 2025, cuando debutó con el primer equipo del Barça en un encuentro amistoso.
Por eso, más allá de su estatura, lo que explica el interés generado alrededor de Dabone es su combinación de talento, desarrollo físico y capacidad para competir contra jugadores mayores.
España se asegura una pieza de futuro
La nacionalización tiene una dimensión deportiva evidente. Dabone podrá aspirar a representar a España, aunque su elegibilidad para determinadas competiciones internacionales no depende exclusivamente de tener pasaporte español.
Las normas de FIBA contemplan restricciones específicas para jugadores que adquieren una nacionalidad deportiva posteriormente, por lo que la nacionalización no significa automáticamente que pueda jugar cualquier competición internacional con España de inmediato. En su caso existe especial interés por determinar cómo se aplicarán esas reglas a un jugador que lleva años formándose en España.
El movimiento, además, no es aislado. Durante 2026 también recibieron la nacionalidad española por carta de naturaleza Rhys Selby Robinson, jugador de las categorías inferiores del Real Madrid, y Anna Smykovskaia, de origen ruso y vinculada al Segle XXI.
Esto evidencia una estrategia más amplia de la FEB para incorporar al proyecto de selecciones a jóvenes talentos extranjeros que desarrollan buena parte de su formación deportiva en España.
El debate que genera la nacionalización
La decisión también ha provocado reacciones en redes sociales. Algunos usuarios cuestionan que España conceda la nacionalidad a deportistas extranjeros de tan corta edad, mientras otros consideran lógico que un jugador formado durante años en el país pueda terminar representándolo.
Ese debate, sin embargo, conviene separar del caso concreto de Dabone. La concesión de la nacionalidad no fue una decisión unilateral del Barcelona ni una simple operación para incorporar a un jugador extranjero: fue aprobada formalmente por el Gobierno español mediante un procedimiento previsto en la legislación.
Además, Dabone no es un jugador que aparezca de repente en el baloncesto español. Lleva varios años vinculado a la cantera azulgrana y su desarrollo deportivo se ha producido progresivamente dentro del sistema de formación español.
Ahora comienza la parte realmente importante: comprobar hasta dónde puede llegar el talento que ha llevado a España a apostar por él.
Con 14 años y 2,10 metros, Dabone todavía está en una etapa muy temprana de su desarrollo. Su enorme potencial no garantiza que vaya a convertirse en una estrella profesional, pero su trayectoria hasta ahora explica por qué Barcelona y la FEB han decidido apostar tan fuerte por su futuro.
Si consigue trasladar a la élite todo lo que ha mostrado en categorías inferiores, España podría haber asegurado para sus selecciones a uno de los proyectos más interesantes del baloncesto europeo de la próxima década.