Nadie, absolutamente nadie que intente ser racional u objetivo, predijo que las Finales de la NBA arrancarían con un contundente 2-0 en favor de los New York Knicks, habiendo profanado el feudo de los San Antonio Spurs en dos noches consecutivas. La algarabía en la “Gran Manzana” es total; sus fanáticos están, con justa razón, “borrachos de baloncesto” ante una racha histórica que promete enterrar una sequía de campeonatos interminable.

Aprovechando el traslado de la serie a Nueva York para el crucial Juego 3 de este lunes, el analista John Gonzalez de CBS Sports puso bajo la lupa las reacciones más calientes y exageradas del momento para separar los mitos de las crudas realidades numéricas:

1. “Los Knicks son un equipo del destino”

Veredicto: REALIDAD. Aunque suene a romanticismo cósmico, los datos puros respaldan que Nueva York transita por una de las rachas de postemporada más salvajes de la historia moderna. El conjunto dirigido por Tom Thibodeau acumula 13 victorias consecutivas; su última derrota registrada fue el lejano 23 de abril (hace ya 45 días). Además, comandan los ratings de eficiencia tanto ofensiva como defensiva de estos playoffs.

El contraste: Lo asombroso es que durante la temporada regular fueron un equipo bueno, mas no excelente (sufrieron un bache de 9 derrotas en 11 juegos tras ganar la NBA Cup, e incluso contemplaron traspasar a Karl-Anthony Towns a cambio de Giannis Antetokounmpo. Hoy, con un Jalen Brunson lanzando para un irreconocible 33.9% de campo, el bloque colectivo saca la casta y se niega a perder.

2. “Karl-Anthony Towns le arrebatará el MVP a Brunson”

Veredicto: REALIDAD. Towns llegó a la serie final como el claro desfavorecido en los pronósticos individuales, pero su rendimiento en las dos primeras noches ha dado un vuelco a la narrativa. Mientras Brunson ha sufrido la asfixia perimetral de los texanos, el pívot de origen dominicano está promediando una brillante hoja de ruta: 19.5 puntos, 12.5 rebotes y 4 asistencias, con unos porcentajes de tiro de ensueño (55.6% en campo, 42.9% en triples y 100% en lances libres). Su trabajo para alejar a Wembanyama del aro y castigarlo en ataque le ha valido un descenso vertical en sus momios de apuestas (+165), acechando seriamente a Brunson (+115).

3. “El último tiro de Wembanyama en el Juego 2 fue una buena selección”

Veredicto: BLASFEMA. Tras el fatídico balón perdido que Wembanyama estrelló en la espalda de Stephon Castle y la posterior falta sobre Brunson que selló el 105-104 definitivo, los Spurs tuvieron una última oportunidad sobre la bocina. El francés se desmarcó tras una pantalla de De’Aaron Fox y tomó un tiro limpio de media distancia que terminó pegando en el soporte posterior del aro.

El golpe de la matemática: De’Aaron Fox defendió la jugada argumentando que Victor “mete ese tiro 9 de cada 10 veces”, pero la matemática del mundo real destroza la corazonada del base:

Rendimiento de Victor Wembanyama en estos Playoffs:

Zona de Tiro Tiros Convertidos / Intentados Porcentaje de Efectividad
En la pintura 106 / 168 63%
Larga distancia (Triples) 34 / 96 35%
Media distancia 9 / 36 25%

Ese paupérrimo 25% en la media distancia constituye el peor registro de efectividad de los últimos ocho años en la postemporada de la NBA (para jugadores con un mínimo de 35 intentos). Por ende, que el gigante de 2.24 metros se conformara con un salto largo estando en el peor rango de su arsenal, en lugar de agredir la pintura donde lanza para un letal 63%, fue tácticamente un error indefendible del cual Mitch Johnson jamás debió ser cómplice.

4. “Los bases jóvenes de San Antonio ya son más valiosos que De’Aaron Fox”

Veredicto: REALIDAD DE FUTURO. Los Spurs traspasaron activos por Fox para acelerar la maduración del proyecto y dotar a Wembanyama de un armador estrella. Poco más de doce meses después, la jugada luce redundante.

El empuje de la cantera: Nadie preveía el crecimiento meteórico de Stephon Castle, ni que la organización pescaría en el sorteo de novatos al fenómeno Dylan Harper (20 años), quien está jugando el mejor baloncesto de su vida en la postemporada más exigente del planeta. Aunque Fox aporta la dosis de veteranía necesaria para calmar las pérdidas de balón de Castle, su línea temporal no encaja con el núcleo texano. Cumplirá 29 años en diciembre y la franquicia deberá cargar en sus libros contables con un contrato masivo de 4 años y 221 millones de dólares que entra en vigor la próxima temporada. San Antonio hoy preferiría ahorrarse ese dinero y entregar las llaves absolutas de la ciudad a sus corpulentos y atléticos novatos.

Ningún equipo en los anales del baloncesto profesional ha regresado de un 2-0 en contra tras perder los dos primeros compromisos en su propio patio. La historia dicta que los Spurs están listos para la sepultura, y a menos que ocurra un milagro divino bajo las luces blindadas del Garden, esta serie final tiene un aroma inequívoco a alfombra roja neoyorquina.