Los Denver Nuggets atraviesan uno de los momentos más delicados de su planificación deportiva y financiera. La salida de Peyton Watson rumbo a los Cleveland Cavaliers no solo supone perder a un joven alero que había comenzado a mostrar un importante crecimiento dentro de la rotación, sino que también evidencia hasta qué punto el segundo apron salarial de la NBA está condicionando las decisiones de una franquicia que todavía pretende competir por el campeonato alrededor de Nikola Jokic.

Denver concretó con Cleveland un acuerdo de sign-and-trade por Watson, quien firmó un contrato de cuatro años y 88 millones de dólares. A cambio, los Nuggets recibieron una selección de primera ronda de 2031 y una segunda ronda de 2032. Sobre el papel, el retorno puede parecer escaso para un jugador que durante la temporada 2025-26 había comenzado a proyectarse como una pieza con potencial para convertirse en una figura importante.

Sin embargo, el problema para Denver no era exclusivamente deportivo. Retener a Watson habría tenido consecuencias económicas enormes debido a su situación dentro del segundo apron y a las penalizaciones correspondientes al impuesto de lujo. Según el análisis utilizado como base de esta información, añadir los aproximadamente 22 millones de dólares anuales del nuevo contrato de Watson habría elevado el costo proyectado para Denver de unos 68 millones a aproximadamente 220 millones de dólares al considerar las penalizaciones por reincidencia.

La carga total para la propiedad podía acercarse a los 500 millones de dólares entre salarios y impuestos, una cifra que terminó haciendo inviable la continuidad del jugador desde el punto de vista financiero.

Una pérdida importante para la profundidad

El problema es que Watson no era simplemente otro integrante de la plantilla. Denver ha tenido dificultades para construir una banca suficientemente profunda durante las últimas temporadas y desprenderse de un jugador joven que estaba creciendo representa otro sacrificio dentro de un proyecto que necesita mantenerse competitivo alrededor de Jokic.

La alternativa más sencilla podría ser buscar jugadores de menor costo en el mercado. Sin embargo, el análisis plantea que Denver debería considerar algo más drástico: intercambiar uno de sus contratos importantes para liberar espacio y repartir mejor el dinero disponible entre el resto de la plantilla.

La situación recuerda otras decisiones tomadas recientemente por equipos que han tenido que lidiar con las restricciones financieras de la NBA. Oklahoma City, por ejemplo, tuvo que desprenderse de Lu Dort, Isaiah Joe y Aaron Wiggins después de contribuir al equipo que conquistó el campeonato en 2025, precisamente para reducir su carga salarial. Boston también sorprendió al traspasar a Jaylen Brown como parte de una estrategia para evitar futuros problemas derivados del segundo apron.

Denver ya había afrontado una decisión similar en 2025. La franquicia traspasó a Michael Porter Jr. a los Brooklyn Nets a cambio de Cam Johnson, una operación que permitió reducir obligaciones salariales y posteriormente abrió espacio para incorporar a Jonas Valanciunas, además de sumar piezas de profundidad como Tim Hardaway Jr. y Bruce Brown.

Pero la salida de Watson podría no ser el último movimiento importante.

Gordon, Braun y Johnson aparecen como candidatos

De acuerdo con el análisis, los Nuggets deberían estudiar la posibilidad de traspasar al menos uno de tres jugadores: Aaron Gordon, Christian Braun o Cam Johnson. Jamal Murray también representa un contrato considerable, pero su importancia para el proyecto hace menos probable que sea el elegido.

Murray y Jokic mantienen una de las asociaciones ofensivas fundamentales de Denver. El juego de dos entre ambos continúa siendo considerado el corazón del equipo, por lo que desprenderse del base canadiense supondría una transformación mucho más profunda.

Gordon, Braun y Johnson, en cambio, aparecen como alternativas más plausibles para generar flexibilidad.

La situación se volverá todavía más complicada en el futuro cercano. Jokic podrá ser elegible el próximo año para firmar un contrato de cinco temporadas y 359,5 millones de dólares, una posibilidad que, si se concreta, incrementaría todavía más la presión sobre las cuentas de Denver.

A esto se suma que Jamal Murray cobrará más de 53 millones de dólares la próxima temporada y Aaron Gordon más de 34,5 millones. El contrato de Christian Braun, por su parte, alcanza un valor total de 125 millones de dólares y comenzará a pesar sobre las cuentas de la franquicia a partir de la próxima campaña.

Con Jokic, Murray, Gordon y Braun comprometidos económicamente, el margen de maniobra se reduce considerablemente. El análisis señala que, con apenas cuatro jugadores, Denver podría encontrarse ya muy por encima del límite salarial y dispondría de aproximadamente 15 millones de dólares antes de alcanzar el impuesto de lujo, siempre bajo el escenario de que Jokic continúe en la organización.

Mantener a Jokic obliga a tomar decisiones

Ahí está el dilema central de los Nuggets. La franquicia quiere conservar una estructura capaz de competir mientras Jokic continúa en su mejor etapa, pero las reglas económicas de la NBA dificultan mantener juntas todas las piezas importantes.

La salida de Watson fue una muestra clara de esa realidad. Ahora Denver debe decidir si continúa sacrificando profundidad y talento joven o si realiza una operación más significativa con alguno de sus contratos principales.

El objetivo no parece ser reconstruir, sino prolongar la ventana competitiva alrededor de Jokic. Para conseguirlo, los Nuggets podrían verse obligados a desprenderse de una pieza importante antes de que la estructura salarial se vuelva todavía más difícil de manejar.

El escenario deja tres nombres especialmente expuestos: Gordon, Braun y Johnson. Murray parece tener una posición diferente por su conexión con Jokic y por la importancia que ha tenido en el funcionamiento del equipo.

Después de perder a Watson, Denver tiene otra decisión difícil por delante. La cuestión ya no es únicamente cuánto talento puede reunir en la plantilla, sino cuánto puede permitirse mantener si pretende seguir aspirando al campeonato en un Oeste donde Oklahoma City y San Antonio también aparecen como obstáculos importantes.