La mística que rodea a los New York Knicks en la presente postemporada ha alcanzado su punto más álgido en el arranque de la etapa definitiva por la corona. En la jornada del miércoles, durante el Juego 1 de las Finales de la NBA 2026, la escuadra neoyorquina parecía tener todos los argumentos en contra para asimilar una derrota ante los San Antonio Spurs; sin embargo, apelando a un coraje inquebrantable, firmaron una espectacular remontada para llevarse el triunfo por 105-95 en la carretera, adueñándose de inmediato de la ventaja de campo en la serie.
El conjunto de la Gran Manzana lució pesado y “atrapado en el lodo” durante la mayor parte del encuentro, condicionado por noches notablemente frías en los porcentajes de tiro de piezas clave de su estructura como OG Anunoby, Josh Hart y su base estelar Jalen Brunson. A pesar del panorama adverso, la plantilla borró una desventaja de 14 puntos en la segunda mitad, ejecutando un baloncesto de alta factura en las posesiones de mayor presión del partido.
Una racha histórica que evoca la gloria de antaño
Los registros colectivos que están facturando los Knicks invitan a pensar en que la organización transita por un camino predestinado. Desde que se vieron abajo 2-1 en la serie de primera ronda frente a los Atlanta Hawks, Nueva York no ha vuelto a conocer la derrota, encadenando un total de 12 victorias consecutivas bajo los reflectores de los playoffs.
La contundencia de la racha es histórica: 11 de esos 12 triunfos se han registrado por doble dígito de ventaja. Con esta inercia ganadora que se extiende por más de un mes calendario sin caídas, el equipo se encuentra a solo tres victorias de capturar el campeonato de la NBA, un hito que pondría fin a una prolongada sequía institucional de 53 años.
La casta de Brunson y la profundidad del banquillo
El trayecto de Jalen Brunson en el primer asalto requirió de una enorme dosis de resiliencia. El base zurdo terminó cojeando en dos ocasiones separadas durante la primera mitad debido a percances físicos y batalló de forma evidente para calibrar su puntería desde la línea de tres puntos, finalizando con un registro de 12-31 de campo y apenas un 2-9 en triples.
Sin embargo, en el bautizado “crunch time”, el exganador del premio al Jugador Más Cluch de la liga asumió la responsabilidad ofensiva. Brunson penetró la pintura para conseguir canastas de alta complejidad y sentenció de forma definitiva el compromiso al encestar un canasto en suspensión hacia atrás de dificultad extrema sobre la marca pegada de Devin Vassell.
El valor añadido para las proyecciones de los Knicks radica en que fueron capaces de amarrar este vital triunfo en la carretera a pesar de que Josh Hart y Mikal Bridges se combinaron para aportar apenas 12 puntos a la causa, un factor que proyecta un amplio margen de mejora de cara a los próximos desafíos.
San Antonio no entrará en pánico
Por el lado de los Spurs, el panorama no lució ideal en su debut de las Finales. El joven pívot Victor Wembanyama experimentó serios baches de rendimiento en su primera toma de contacto con este escenario y la escuadra evidenció claros síntomas de fatiga física en el tramo de cierre del partido, una factura lógica tras venir de disputar una desgastante serie de siete batallas consecutivas ante el Oklahoma City Thunder en la Final del Oeste.
A pesar del golpe inicial en casa, la organización de Texas mantiene la calma. Dirigidos por la experiencia de su banquillo, los Spurs ya se vieron abajo en el marcador global en sus anteriores dos series de estos playoffs y lograron ajustar la estrategia para remontar y avanzar, por lo que se espera una respuesta sumamente agresiva para el Juego 2 del próximo viernes.