El baloncesto formativo de la República Dominicana dio un paso continental firme, aunque no exento de altas dosis de drama y sufrimiento. En la jornada de este jueves, la preselección nacional U18 selló su boleto de clasificación a la siguiente ronda de la FIBA AmeriCup 2026 tras derrotar con marcador de 74-68 a su similar de Venezuela, en un accidentado choque escenificado sobre la duela del Domo de la Feria en León, México.

El triunfo le permite al conjunto de Quisqueya mantener vivas sus aspiraciones de quedarse con la segunda plaza de su zona, provocando paralelamente la eliminación de la escuadra sudamericana, que se despide del certamen con un amargo récord de tres caídas sin victorias.

Remontada desde el perímetro y dominio en el cierre

El libreto del compromiso obligó a los dominicanos a remar contracorriente desde el silbatazo inicial. Los venezolanos, urgidos por la necesidad de estrenar su casilla de triunfos, exhibieron una mayor efectividad en la pintura durante el primer parcial, logrando cerrar el tramo inicial con una ventaja prematura de 22-18.

Sin embargo, el cuerpo técnico criollo ajustó las líneas de presión para el segundo cuarto, limitando la ofensiva rival a producir apenas ocho unidades para irse al descanso del medio tiempo con el marcador a favor por 32-30.

La segunda mitad se convirtió en un toma y dame de alta intensidad. Aunque Venezuela llegó a retomar el comando de la pizarra en el último cuarto, la artillería de larga distancia de República Dominicana emergió en el momento de la verdad:

  • Poder de tres puntos: Los triples oportunos en las posesiones de cierre castigaron la zona defensiva contraria, un factor refrendado por las estadísticas colectivas, donde el patio exhibió un 36.4% de efectividad en triples frente a un pálido 24.1% de los vencidos.
  • Efectividad en la línea: El acierto desde los tiros libres (70% global) sirvió para congelar el balón y capitalizar la victoria en los segundos finales.

Marlon Martínez se viste de héroe

La gran figura de la tarde para la causa dominicana fue el canastero Marlon Martínez, quien firmó una de las actuaciones individuales más dominantes del torneo al cargar el peso ofensivo con una soberbia planilla de 27 puntos anotados. El ataque encontró su balance en la pintura gracias al trabajo titánico de Enmanuel Valera, quien se adueñó de los tableros al capturar un total de 11 rebotes.

Por la causa de Venezuela, el jugador Kevin Gutiérrez intentó mantener a flote a los suyos con 25 tantos y 8 rebotes, bajo la conducción del armador Deiker Torres, quien repartió 5 asistencias.

La exigente voz de la fanaticada en las redes

A pesar de la alegría por el pase a la postemporada, las plataformas digitales y las cuentas oficiales de la Federación Dominicana de Baloncesto (Fedombal) se inundaron de comentarios críticos por parte de los fanáticos en el patio. La exigente afición no ocultó su descontento por el rendimiento colectivo, señalando el exceso de jugadas de aislamiento (ISO), el alto volumen de pérdidas de balón y la alarmante desatención en los rebotes defensivos que permitieron segundas oportunidades a los contrarios.

De igual forma, llovieron los cuestionamientos hacia la rotación del cuerpo técnico por supuestamente “enamorarse de los mismos jugadores” y congelar en la banca a piezas que venían rindiendo, como fue el caso del centro Romero y el tirador Camacho.

La advertencia de la fanaticada de cara a los cuartos de final es unánime: el nivel de juego debe elevarse considerablemente, puesto que un rendimiento similar ante potencias continentales de la jerarquía de Brasil o Argentina podría costar una derrota de proporciones mayores en la lucha por las medallas.