Un referente que no se detiene
Sergio Llull, base menorquín y capitán del Real Madrid, atraviesa un momento singular en su carrera. Con 38 años cumplidos y 18 participaciones en la Copa del Rey, acaba de alcanzar los 982 minutos jugados en la historia del torneo, superando a leyendas como Felipe Reyes (976 minutos) y Juan Carlos Navarro (973 minutos). Este hito lo convierte en el jugador con más minutos en la historia de las fases finales de la Copa, según datos de la organización y medios especializados.
Desde su debut en Vitoria 2008, Llull solo se perdió una edición en 19 años, debido a una grave lesión en 2018. Su constancia y rendimiento lo mantienen como pieza clave en la plantilla blanca, donde alterna entre titular y revulsivo, pero siempre con influencia decisiva en los momentos críticos.
Récords al alcance y marcas ya superadas
Además del récord de minutos, Llull ostenta otros logros destacados:
- Máximo triplista histórico: Con 79 triples convertidos, lidera ampliamente el ranking, superando por 16 a Navarro (63).
- Segundo en partidos jugados: Suma 45 presencias en la Copa, solo superado por Reyes (51).
- Empate en victorias: Con la última clasificación a la final, igualó a Reyes con 36 triunfos en el torneo; una victoria más lo dejaría en soledad en la cima.
- A un paso del máximo anotador: Está a solo 19 puntos de superar el récord histórico de Jordi Villacampa (491 puntos), vigente desde 1997. Si bien parece un reto exigente para una sola final, Llull es el único jugador activo con posibilidades reales de alcanzar esa marca.
Liderazgo y vigencia en el vestuario
Más allá de los números, el impacto de Llull trasciende las estadísticas. Su rol como capitán y referente es valorado tanto por sus compañeros como por el cuerpo técnico. El entrenador Sergio Scariolo lo definió como un jugador al que “no se le mira el DNI, sino el rendimiento”. Incluso figuras recién llegadas, como Trey Lyles, reconocen la magnitud de su trayectoria y liderazgo dentro del vestuario.
En el reciente cruce ante Unicaja, Llull fue el primero en asumir responsabilidades defensivas y contagiar intensidad al equipo, demostrando que su vigencia no solo se mide en récords, sino también en la capacidad de motivar y guiar a las nuevas generaciones.