La temporada de los Celtics entra en su tramo más delicado con una noticia que sacude a la NBA: Jayson Tatum está a un paso de volver. El alero fue “subido” a la categoría de “cuestionable” en el parte de lesionados para el duelo de este viernes 6 de marzo frente a los Dallas Mavericks, en el TD Garden, una señal que en Boston interpretan como el último umbral antes del esperado regreso.

Tatum no juega desde que se rompió el tendón de Aquiles derecho el 12 de mayo de 2025, en el cuarto partido de la serie de semifinales del Este contra los New York Knicks. Un día después, la franquicia informó que el jugador ya había sido operado, y desde entonces su rehabilitación avanzó con el calendario en la mira: el rango típico de recuperación para este tipo de lesión suele ubicarse entre 9 y 12 meses, y el delantero llega a esta ventana tras “casi 10 meses” de ausencia.

La expectativa de que pueda jugar se reforzó con reportes que apuntan a una decisión inminente.  En Boston “hay una expectativa” de que Tatum juegue este viernes y que el propio jugador comunicará una determinación final a la organización. En paralelo, la dirigencia insistió en que no habrá apuro: la vuelta se daría cuando el atleta se sienta listo “física y mentalmente”, en un proceso que el club manejó sin fechas públicas.

El contexto competitivo explica el impacto: Boston marcha segundo en el Este, con 20 partidos por delante, y necesita tiempo real en cancha para rearmar automatismos antes de la postemporada. La eventual reaparición del líder deportivo del plantel obligará a recalibrar roles, rotaciones y cierres de partido, especialmente en un equipo que se sostuvo sin su principal referencia durante gran parte del curso.

La consigna interna, sin embargo, parece ser la cautela. Desde el entorno mediático de Boston se advierte que la vuelta no significará de inmediato la mejor versión del jugador: habrá un lógico período de adaptación —minutos controlados, descansos programados y ritmo de competencia por recuperar—, mientras el cuerpo responde a la exigencia real de la NBA.

Si finalmente Tatum se calza la camiseta este viernes por la noche, el partido ante Dallas será algo más que un regreso: será el primer ensayo serio de los Celtics con su pieza central de vuelta en el tablero, a semanas de los playoffs. La atención estará puesta tanto en el resultado como en las señales finas—movilidad, explosión, confianza y tolerancia a la carga—que definan cuánto y cómo podrá empujar Boston en la pelea grande.