Ganar el premio al Ejecutivo del Año de la NBA debería ser motivo de celebración. Para Brad Stevens, presidente de operaciones de los Celtics de Boston, se está convirtiendo en una fuente de controversia. El analista Tom Ziller, en su newsletter Good Morning It’s Basketball, publicó una crítica demoledora punto por punto que resume el sentimiento de muchos en la liga: el premio fue un error, y otorgarlo fue “vergonzoso”.

El contexto: campeones en 2024, eliminados en primera ronda en 2026

Para entender la crítica, hay que recordar el contexto. Los Celtics ganaron el campeonato de la NBA en 2024 con un roster que Stevens construyó brillantemente. Pero en la temporada 2025-26, Boston terminó 56-26 — cinco victorias menos que la temporada anterior — y fue eliminado en primera ronda por los 76ers de Filadelfia, después de desperdiciar una ventaja de 3-1 en la serie y perder el Juego 7 109-100 en el TD Garden.

Y en ese contexto, la NBA le entregó el premio al Ejecutivo del Año.

La crítica de Ziller: punto por punto

Ziller fue quirúrgico en su análisis. Sus argumentos principales:

1. Stevens desmanteló un equipo campeón para ahorrar dinero

“Desmanteló un contendiente al campeonato para ahorrarle dinero a su jefe y reiniciar los contadores del apron. Su equipo empeoró. ¡No lo recompenses por eso!”

Las transacciones que señala incluyen el traspaso de Jrue HolidayKristaps Porzingis y la reestructuración del frontcourt — movimientos que, según Ziller, priorizaron la flexibilidad financiera sobre mantener un roster de nivel campeonato.

2. El equipo fue peor, no mejor

“Acaba de ganarlo después de… desmantelar un contendiente al título para ahorrarle mucho dinero a su nuevo jefe y reiniciar los contadores del apron del equipo. Los Celtics fueron peores esta temporada que la anterior por cinco victorias, y acaban de ser expulsados en primera ronda.”

3. Las alternativas eran más meritorias

Ziller señaló a Onsi Saleh de Atlanta y Trajan Langdon de Detroit como candidatos más sólidos por las mejoras reales en sus equipos. Y destacó a Sam Presti de Oklahoma City como el estándar que todos deberían seguir:

“El candidato obvio este año y todos los años debería ser Sam Presti… Si hicieras un Draft de GMs, todos en posición de poder elegirían a Presti número 1 en general sin un nanosegundo de duda.”

También mencionó a Rob Pelinka de los Lakers como otro candidato ignorado injustamente.

4. El resumen de las decisiones de Stevens

“Cortar, cortar, cortar, cortar y… draftear a Hugo González… Debería ser vergonzoso para ellos, sus jefes y la oficina de la liga de la NBA… que esto es lo que constituye un Buen Trabajo Digno de Premio.”

La defensa implícita de Stevens

Ziller fue cuidadoso en separar el historial de Stevens del trabajo reciente. Reconoció que el ejecutivo de los Celtics es uno de los mejores en la historia reciente de la liga:

“Dime que Brad Stevens, rey del front office de los Celtics, es uno de los mejores ejecutivos de equipos en la NBA, y no tendré ningún argumento. Su trabajo para armar el equipo campeón de 2024 fue brillante… Mi problema no es que Stevens sea elogiado por su trabajo con los Celtics. Mi problema es que Stevens sea elogiado por su trabajo con los Celtics durante el último año.”

Una distinción importante: no es que Stevens sea mal ejecutivo. Es que este año específico no mereció el premio.

El debate que abre

La controversia alrededor del premio al Ejecutivo del Año de la NBA toca un debate más profundo: ¿cómo se evalúa el trabajo de un ejecutivo? ¿Por los resultados en cancha o por la salud financiera del equipo? ¿Por las victorias o por la visión a largo plazo?

Stevens tomó decisiones que tienen sentido desde una perspectiva de gestión de nómina y flexibilidad futura. Pero el equipo empeoró, fue eliminado en primera ronda y desperdició una ventaja de 3-1. Para Ziller — y para muchos en la liga — eso no es trabajo digno de un trofeo.