En el béisbol, hay victorias que saben a derrota, y lo que vivieron los Mets de Nueva York hace apenas unos minutos es el ejemplo perfecto. Tras arrastrar una racha de 12 fracasos en línea que tenía a la fanaticada dominicana en Queens al borde del colapso, el equipo finalmente encontró la ruta ganadora. Pero como si fuera una película de terror que no termina, la alegría duró menos que un “limoncillo” en un patio.
El alivio que se convirtió en angustia
Los Mets salieron al terreno con el cuchillo en la boca, decididos a no permitir que la historia los siguiera humillando. Con un bateo oportuno y un pitcheo que por fin dio la talla, lograron sellar el triunfo. Pero el silencio sepulcral se apoderó del estadio cuando el campocorto boricua, Francisco Lindor, hizo una mueca de dolor tras una jugada y tuvo que ser asistido por los entrenadores.
Ver a Lindor salir del juego no es solo ver a un jugador lesionado; es ver cómo se apaga el motor de los Mets. Para nosotros en la República Dominicana, que seguimos cada movimiento de esta división, sabemos que sin “Paquito” en el lineup, los Mets son un barco a la deriva en un mar picado.
¿Maldición o falta de picheo?
En los colmados de la capital y en las peñas de Santiago, el debate ya se prendió: ¿Es que los Mets tienen una “fuerza oscura” persiguiéndolos? Justo cuando el dominicano Juan Soto regresa para inyectar vida al equipo y logran ganar un juego, se les rompe la pieza más cara y necesaria del infield.
El mánager dominicano Carlos Mendoza ahora se enfrenta a su prueba de fuego. No solo tiene que manejar la presión de una prensa neoyorquina que no perdona, sino que ahora debe rearmar un equipo que parece estar hecho de cristal.
¿Qué sigue para los de Queens?
La victoria rompe la racha, sí, pero la incertidumbre sobre la gravedad de la lesión de Lindor deja a los Mets en cuidados intensivos. Si los exámenes médicos revelan una baja prolongada, prepárense para ver a una gerencia desesperada buscando soluciones en el mercado o subiendo prospectos antes de tiempo.
La pregunta para los fiebruses es obligatoria: ¿Podrán los Mets mantener este “momentum” ganador sin Lindor o volverán a caer en el abismo de las derrotas? ¡Se puso la piña agria en Nueva York!