Craig Albernaz no buscó excusas después de que los Baltimore Orioles fueran barridos en una serie de tres partidos por los New York Yankees. El manager asumió directamente la responsabilidad por la inconsistencia que ha marcado a su equipo durante la temporada y reconoció que todavía no encuentra la manera de lograr que sus jugadores mantengan una versión competitiva de forma sostenida.
La derrota 6-1 del jueves en Camden Yards completó una serie especialmente negativa para Baltimore. Los Orioles llegaron al enfrentamiento después de haber barrido a los Tampa Bay Rays, líderes de la Liga Americana, pero fueron incapaces de trasladar ese nivel al duelo contra los Yankees.
El contraste fue evidente. Una semana antes, Baltimore había ganado tres partidos consecutivos ante Tampa Bay y llegó incluso a ocupar en solitario una posición de comodín. Contra Nueva York, en cambio, perdió los tres encuentros y ahora acumula cuatro derrotas consecutivas.
“Fue algo opuesto a la serie de Tampa que acabamos de jugar”, explicó Albernaz después del partido.
Un ataque incapaz de producir carreras
El principal problema durante la serie fue la ofensiva. Baltimore solamente produjo cinco carreras en los tres encuentros, y todas llegaron mediante cuadrangulares solitarios.
Coby Mayo conectó un jonrón el martes, Pete Alonso hizo lo propio el miércoles y Dylan Beavers aportó el único cuadrangular de los Orioles en el encuentro del jueves.
La dependencia del batazo largo dejó al equipo sin capacidad para fabricar carreras cuando no encontraba conexiones de poder. Además, la ofensiva acumuló dobles dígitos de ponches en noches consecutivas, aumentando todavía más la dificultad para generar oportunidades.
En el último encuentro, Gerrit Cole dominó a la alineación de Baltimore y los Yankees terminaron imponiéndose 6-1. El derecho limitó las posibilidades ofensivas de los Orioles y cerró una serie en la que el conjunto local tuvo enormes dificultades para responder al pitcheo rival.
El problema no fue únicamente la falta de producción de carreras, sino la incapacidad para construir situaciones ofensivas. Albernaz reconoció que Baltimore tuvo problemas para colocar corredores en las bases y producir el batazo oportuno.
“No pudimos conseguir el batazo grande y, cuando necesitábamos poner corredores en base, tuvimos dificultades para hacerlo”, señaló.
Albernaz pone el problema sobre sus hombros
La autocrítica del manager fue particularmente directa. Albernaz, de 43 años, reconoció que la irregularidad del equipo es un problema que lleva tiempo intentando solucionar.
“He estado tratando activamente de resolverlo y encontrar la clave. Soy el manager del equipo y el responsable, y es mi trabajo descubrirlo y todavía no lo he hecho. Y eso depende de mí”, afirmó.
El dirigente insistió en esa idea al hablar de la necesidad de encontrar una manera de mantener a sus jugadores ejecutando un mismo nivel de béisbol durante más tiempo.
“Tenemos que descubrir cómo hacer que nuestros muchachos jueguen con ese nivel constante de béisbol”, manifestó.
La declaración adquiere mayor peso por la diferencia entre las dos series recientes. Baltimore demostró ante Tampa Bay que tiene capacidad para competir contra uno de los mejores equipos de la Liga Americana, pero inmediatamente después ofreció una versión completamente distinta frente a Nueva York.
El pitcheo tampoco recibió respaldo
La falta de producción ofensiva hizo todavía más doloroso el resultado porque los Orioles tuvieron actuaciones de calidad desde el montículo.
En el primer partido de la serie, Shane Baz ponchó a 10 bateadores en 6.1 entradas, pero Baltimore terminó perdiendo 3-1. La actuación del lanzador quedó prácticamente desperdiciada por una ofensiva incapaz de generar suficientes oportunidades.
Ese patrón se repitió durante la serie: el pitcheo mantuvo al equipo con posibilidades, pero la alineación no consiguió proporcionar el respaldo necesario.
Albernaz también apuntó a otro problema fundamental: regalar oportunidades adicionales a un rival de Grandes Ligas. “No puedes darle outs adicionales a ningún equipo de Grandes Ligas”, señaló.
Para los Orioles, el barrido representa algo más que tres derrotas consecutivas. Expone nuevamente una dificultad que ha acompañado al equipo durante buena parte de la temporada: la incapacidad para sostener el buen momento cuando finalmente consigue encontrar ritmo.
Ahora Baltimore deberá intentar detener la racha de cuatro derrotas y recuperar la identidad que mostró contra Tampa Bay. Para Albernaz, el desafío es doble: encontrar respuestas dentro del terreno y conseguir que el equipo deje de alternar actuaciones sobresalientes con presentaciones ofensivas tan limitadas como las ofrecidas contra los Yankees.