El periodista Américo Celado arremete contra Albert Pujols por supuestos maltratos y desplantes a la prensa dominicana durante el Clásico Mundial.
El Clásico Mundial de Béisbol no solo deja huellas en el terreno de juego, sino que suele desenterrar las tensiones más profundas entre las súper estrellas y la prensa local. Las plataformas oficiales de Curvas Deportivas RD se convirtieron en el epicentro de la polémica tras difundir las tajantes declaraciones del veterano cronista Américo Celado, quien denunció de manera frontal el trato “ácido” y despectivo que Albert Pujols propinó a los periodistas dominicanos, acusándolo de aplicar un doble estándar que jamás utilizaría con cadenas internacionales.
Celado, hablando sin tapujos, rompió el pacto de silencio que impera en el entorno de los peloteros de alto perfil para exigir dignidad para la prensa nativa:
“Tú no nos puedes tratar a nosotros, que somos el vehículo que te promocionó por 20 años en Grandes Ligas y aquí te seguimos dando vigencia a través de los programas de radio, periódico y televisión. Entonces, no nos maltrate… No es él, ni el que tenga un uniforme puesto, los únicos que saben de pelota”, sentenció el comunicador, alegando que Pujols generalizó de mala manera con el término “ustedes” al marcar una distancia hostil por el simple hecho de identificar que el cuestionamiento venía de periodistas “del patio”.
El temor a la censura: “Ninguno se atrevía por una entrevista”
Al analizar la fisonomía del conflicto, Celado expuso una realidad incómoda sobre la dinámica de poder en el periodismo criollo. Según el cronista, su reacción pública nació de la indignación al ver cómo sus colegas de trinchera guardaban silencio en las salas de prensa del Clásico ante las respuestas cortantes del exinicialista, por el simple temor a ser vetados en el futuro.
El panel analítico reconoció que, si bien en la crónica deportiva existen comunicadores que realizan preguntas inverosímiles o fuera de contexto, la investidura de una leyenda que aspira a mantener su arraigo comercial en la República Dominicana exige diplomacia y elegancia, en lugar de desplantes corporativos hacia los suyos.
La grada digital se divide: ¿Resentimiento mediático o arrogancia real?
Como era de esperarse en el foro de opinión dominicano, el fuerte planteamiento de Américo Celado destapó un torrente de interacciones, dividiendo a la fanaticada entre el reclamo de respeto profesional y la defensa del legado deportivo de “La Máquina”:
El bloque del “Respeto al Patio”
Una gran parte de los usuarios respaldó la postura de Celado, sacando a colación viejos desplantes de Pujols en el territorio nacional. El usuario nolasco.horacio recordó el paso del pelotero por la liga invernal (Lidom): “Américo tiene toda la razón. Cuando vino al Julián Javier de San Francisco de Macorís en su año como jugador, no se hizo fotos con nadie… otros colegas pasaron la vergüenza, quedando con los ojos largos”. En esa línea, paco_2398 acotó que en los juegos de exhibición del Clásico en el país, el astro “ni miraba para donde los fanáticos y los menores peloteros le voceaban”.
Los defensores del Imperio de Pujols
En la acera opuesta, un sector de la fanaticada tildó la intervención de Celado como un ataque de egocentrismo profesional. Perfiles como yohanm.rodriguez justificaron el carácter del nativo de Santo Domingo arremetiendo contra el nivel de la prensa local: “Pujols le sale hacerlo, es el mejor pelotero latinoamericano de todos los tiempos. Además, los periodistas dominicanos no saben hacer preguntas, preguntas estúpidas… a Wells lo jartaron preguntándole cuál era su comida y música favorita dominicana”. Otros usuarios recurrieron a la clásica descalificación deportiva hacia el periodista: “¿Tú cuántos jonrones diste en Grandes Ligas?”, ironizó elbotonero.
El precio de la vigencia en la era digital
El debate destapado por Curvas Deportivas RD pone sobre la mesa una realidad ineludible en este 2026. Figuras de la talla de Albert Pujols o Alex Rodríguez construyeron imperios financieros y deportivos en el extranjero, pero su vigencia emocional y su legado histórico dependen estrictamente del relato que se redacte en los micrófonos de su tierra natal.
Mientras algunos cronistas acusan a Celado de estar en un “media tour de resentimiento”, la discusión deja una lección clara para el negocio del deporte: el uniforme de Grandes Ligas otorga millones y gloria estadística, pero el respeto a la idiosincrasia del patio y a los comunicadores que cargaron la maleta publicitaria durante dos décadas no se puede negociar en ninguna sala de prensa del mundo.