El debut de Bo Bichette con los Mets de Nueva York ha estado muy lejos de lo que la directiva y la fanaticada de Queens esperaban.
Bichette, quien pactó un contrato de tres años y $126 millones de dólares, está plenamente consciente de que su rendimiento actual en la Gran Manzana es indefendible. En declaraciones ofrecidas a Ken Rosenthal de The Athletic, el infielder enfatizó su compromiso a largo plazo con la organización, minimizando la importancia de las cláusulas de salida (opt-outs) en su acuerdo.
“Firmé aquí por tres años”, afirmó Bichette. “Cualquier jugador amaría tener opciones de salida para controlar su futuro, sea cual sea el caso, decidir dónde quiere estar o buscar algo más, no lo sé. Pero cuando firmé aquí, lo asumí como un contrato de tres años”.
El pelotero fue directo al grano al reconocer la presión mental que le genera no estar rindiendo al nivel de su salario:
“Querer ser el jugador que los Mets firmaron es algo en lo que pienso mucho”, concluyó de forma autocrítica.
Un arranque de pesadilla en Nueva York
Los números de Bichette en sus primeros 46 partidos de la temporada 2026 reflejan una preocupante crisis ofensiva que dista mucho de la versión estelar que exhibió durante siete campañas con los Azulejos de Toronto:
La sombra de los abucheos en Citi Field
El bache ofensivo del dos veces All-Star llega a su punto más crítico justo ahora, promediando un alarmante .125 con apenas dos remolcadas en su última semana de acción.
En Nueva York la paciencia es un lujo caro. Si Bichette no logra descifrar los lanzamientos y encontrar su ritmo en la caja de bateo pronto, la exigente fanaticada de Citi Field intensificará unos abucheos que ya empiezan a escucharse con fuerza. De momento, al menos el jugador da la cara y asume la responsabilidad de demostrar el calibre de pelotero por el que los Mets pagaron una fortuna.