Si usted es de los que pensaba que los Phillies de Philadelphia eran el “trabuco” a vencer en la Liga Nacional este año, prepárese un té de tilo, porque lo que está pasando en la “Ciudad del Amor Fraternal” es una verdadera tragedia deportiva. El equipo acaba de caer ante los Bravos de Atlanta con marcador de 5-3, sumando su décima derrota consecutiva. ¡Sí, leyó bien, 10 juegos en línea “cogiendo calientes”!

La frustración en el clubhouse es tan grande que se puede cortar con un cuchillo. Bryce Harper, el alma y corazón del equipo, ya no encuentra palabras para explicar este desastre. “Todos podemos decir lo mismo todos los días. Nadie quiere escucharlo”, soltó Harper tras el partido, visiblemente agotado de dar excusas por un equipo que simplemente no da pie con bola.

Un inicio de pesadilla: Del cielo al sótano

Antes de que cantaran el “Play Ball” en abril, los Phillies eran los favoritos de muchos para ganar el banderín. Retuvieron a Kyle Schwarber, mantuvieron su núcleo y se veían imbatibles. Pero la realidad ha sido un “fuetazo” en la cara: tienen un récord de 8-18, son los últimos en la División Este y ya están a un abismo de 10.5 juegos de distancia de los Bravos.

“No es bueno. Pero obviamente hay muchos equipos que han regresado de donde estamos nosotros, así que tenemos que seguir adelante”, añadió Harper tratando de ponerle una curita a una herida que no para de sangrar. Lo irónico es que Harper está haciendo su trabajo: batea para .258 con 6 jonrones, incluyendo uno ayer mismo, pero como decimos aquí: “un solo palo no hace monte”.

¿Podrán frenar la hemorragia?

Este sábado se vuelven a ver las caras con Atlanta, que anda por las nubes con un récord de 19-8. Para los Phillies, este juego no es solo por la tabla, es por el orgullo. En las bancas deportivas de Santo Domingo ya se comenta que si Philadelphia no reacciona ahora, la temporada se les va a ir por el desagüe antes de que llegue junio.

La presión es máxima y el “beating a dead horse” (darle palos a un caballo muerto) que mencionó Harper resume perfectamente el sentimiento de una fanaticada que ya no aguanta una derrota más.

¿Usted cree que los Phillies tienen el “gas” suficiente para salir de este hoyo, o es que este equipo ya perdió el rumbo definitivamente? ¡Saquen su bandera, armen el debate en el colmado y opinen, que la MLB está que arde!