Las buenas noticias llegaron este lunes desde Houston. Carlos Correa salió exitoso de la cirugía para reparar el tendón peroneo corto de su tobillo izquierdo, y aunque el campocorto puertorriqueño se perderá el resto de la temporada 2026, su recuperación avanza según lo planeado — y su regreso al banquillo de los Astros podría ser más pronto de lo que muchos esperaban.

La operación y el plan de regreso

El mánager Joe Espada ha mantenido comunicación constante con Correa desde la cirugía — incluso a través de FaceTime durante las reuniones de bateo del equipo. Y ya tiene claro cuándo quiere verlo de vuelta:

“En cuanto pueda moverse con libertad, estar cerca de los jugadores y en el banquillo, será importante.”

Correa no podrá jugar. Pero su presencia en el dugout como líder y referente para los jugadores jóvenes es algo que Espada valora enormemente. En cuanto deje las muletas, el puertorriqueño estará de regreso en el corazón del equipo.

El momento que lo cambió todo

La lesión ocurrió de la manera más inesperada posible — en la jaula de bateo, antes del partido contra los Dodgers de Los Ángeles, en un swing de rutina. Correa lo describió con detalle:

“Estaba practicando en la jaula de bateo, un día normal, me sentía genial y seguía mi rutina. Di un golpe y sentí un chasquido. Se me rompió por completo y caí al suelo sin poder apoyar el pie.”

Un momento que en segundos cambió el rumbo de su temporada.

Lo que dejó antes de caer

Antes de la lesión, Correa estaba teniendo una temporada sólida — lejos de sus mejores números históricos, pero consistente:

  •  .279/.369/.418
  •  3 jonrones
  •  16 carreras impulsadas
  •  32 partidos jugados

Números que reflejan a un jugador que estaba encontrando su ritmo en Houston, en su segundo año de regreso a la franquicia que lo vio ganar la Serie Mundial en 2017.

Los ajustes en el roster

Con Correa fuera, los Astros han tenido que reorganizar su cuadro. Isaac Paredes asumió el rol de tercera base titular, mientras que Nick Allen y Braden Shewmake se alternan en el campocorto — posición que Correa había ocupado debido a la lesión de Jeremy Peña, quien se acerca a su regreso.

El historial que preocupa

Esta no es la primera vez que el tobillo complica la carrera de Correa. En 2014, se fracturó el peroné derecho en las ligas menores — una lesión que años después se convirtió en el centro de una de las sagas más inusuales de la agencia libre. En el invierno de 2022-23, Correa acordó contratos de $350 millones con los Gigantes y $315 millones con los Mets, pero ambos equipos se retractaron tras revisar las resonancias magnéticas de su pierna derecha. Terminó regresando a los Mellizos de Minnesota por $200 millones en seis años, quienes lo traspasaron de vuelta a Houston en 2025.

Esta vez es el tobillo izquierdo. Y la recuperación, según el equipo médico, avanza bien.