El plan de contingencia invernal de los Mets de Nueva York apostó por blindar la rotación abridora para amortiguar el impacto emocional y deportivo que significó despedir en la agencia libre a pilares históricos de la franquicia como Pete Alonso, Brandon Nimmo y el cerrador boricua Edwin “Sugar” Díaz. Sin embargo, la teoría de los despachos ha tropezado con la inconsistencia sobre el diamante, y el primer choque de la serie ante los Cardenales de San Luis expuso las costuras de esa inestabilidad con una estrepitosa blanqueada de 7-0 en contra.

El abridor dominicano Freddy Peralta firmó una de sus aperturas más ineficaces y amargas en lo que va de la zafra de este 2026, metiendo a la novena de Queens en un bache profundo desde las primeras entradas. En seis episodios completos de labor, el dos veces jugador del Juego de Estrellas fue severamente castigado al admitir seis carreras limpias, seis imparables y otorgar dos bases por bolas, estacionando su marca personal en un discreto 4-5 con una efectividad de 4.04 a lo largo de 14 aperturas en el año.

El balance del mánager: Entre la batalla y el castigo

A pesar del descontento y los abucheos de la exigente fanaticada de Flushing, el timonel venezolano Carlos Mendoza optó por una postura analítica y protectora hacia su lanzador al desglosar el rendimiento del quisqueyano durante sus primeros dos meses bajo la disciplina de la organización:

“Ha estado bien en su mayor parte”, declaró Mendoza a través de la cuenta oficial de SNY Mets en la plataforma X. “Cuando miras sus números, ha habido aperturas donde ha sido una batalla de cinco entradas, pero nos da la oportunidad de ganar un juego de béisbol. Ha habido varias de ellas donde ha estado bastante bien”.

“Y luego hay un par de ellas como la de esta noche —creo que hubo una en Miami también— donde, sí, hoy lanzó seis entradas, allá lanzó siete, pero permitió muchas carreras. Pero en su gran mayoría, él continúa dándonos la oportunidad de ganar partidos de béisbol”.

La presión de la agencia libre y el abismo del Oeste

Si bien la lectura del cuerpo técnico es balanceada y justa con un Peralta que comparte los galones de “co-ace” de la rotación junto al talentoso novato Nolan McLean, el margen de tolerancia en Nueva York se agota con rapidez. Llegando de la mejor campaña de su trayectoria en las Mayores con los Cerveceros de Milwaukee y transitando por su crucial año de contrato (contract year), al dominicano se le exige una excelencia constante para justificar el valor de su cotización de cara al mercado de invierno.

El panorama de los Mets en la Liga Nacional:

Con una marca global de 29-37, el panorama competitivo para los de Queens se ha vuelto cuesta arriba en este tramo de junio:

Fondo de la tabla: Los Mets marchan rezagados en el viejo circuito, superando únicamente los registros de los Gigantes de San Francisco y los Rockies de Colorado.

Exigencia inmediata: Para meterse de lleno en la pelea por los boletos de comodín, la novena de la Gran Manzana requiere que Peralta apague los titubeos y estabilice sus comandos, puesto que un abridor intermitente no bastará para sostener las aspiraciones del club.

El lanzador de 30 años de edad asumirá su próxima salida a la lomita con una doble obligación: encender los motores de unos alicaídos Mets que urgen de rachas ganadoras y recuperar el perfil dominante que eleve de forma definitiva su estatus financiero antes de que las oficinas de las Grandes Ligas abran las cortinas de la agencia libre.