Si usted pensaba que en el Citi Field todo era “paz y amor”, prepárese, porque el manager venezolano Carlos Mendoza finalmente apretó el botón de pánico. Tras ocho derrotas consecutivas que tienen a los Mets de Nueva York dando pena en las Grandes Ligas, la gerencia decidió que ya basta de contemplaciones con las superestrellas que no rinden.
La noticia que está sacudiendo las redes sociales es un golpe directo al ego del capitán sin banda: Francisco Lindor ha sido removido del puesto de leadoff. Sí, señores, el hombre del contrato astronómico de 341 millones de dólares ha sido bajado al tercer turno en el lineup para el choque de este viernes contra los Cubs de Chicago. Mendoza le quitó las llaves del carro y se las entregó a un muchachito que apenas está conociendo el negocio.
Lindor: Un promedio de .184 que quema los ojos
Lo de Lindor ya no es un “mal comienzo”, es una crisis de identidad deportiva. Batear para .184 cuando eres la cara de la franquicia es, sencillamente, una falta de respeto para la fanaticada que paga boletas carísimas. El boricua ha estado totalmente incapacitado para remolcar carreras durante todo el año, y su presencia en la parte alta del orden al bate se había convertido en un “out por regla” que estaba desanimando a todo el equipo.
Mendoza espera que, al moverlo al tercer puesto, Lindor sienta menos presión de “encender la chispa” y se enfoque en simplemente chocar la bola. Pero seamos realistas: en Nueva York, si te bajan del lineup por bajo rendimiento, la prensa te va a devorar vivo. ¿Es este el principio del fin de la paciencia de los Mets con su campocorto estelar?
La apuesta arriesgada: Carson Benge al ataque
Pero aquí es donde la cosa se pone verdaderamente polémica. Para sustituir a un veterano de $300 millones en el primer turno, Mendoza ha elegido a Carson Benge, el prospecto estrella del equipo. Lo irónico es que Benge tampoco está “quemando” la liga, pues batea un anémico .151.
Entonces, ¿cuál es la lógica? Los Mets están apostando a la velocidad. Benge tiene 5 estafas y piernas frescas. La estrategia es clara: “Si este muchacho llega a primera por error o base por bolas, que vuele las almohadillas”. Es un movimiento de desesperación total, una jugada de “viva el Rey o muera la vaca” que busca romper la inercia negativa de un equipo que viene de ser humillado por los Dodgers, donde Yamamoto retiró a 20 Mets seguidos. ¡Una vergüenza!
¿Se acabó el crédito para las estrellas?
Para el público dominicano, que sabe lo que es la presión de ganar en Nueva York, este movimiento de Carlos Mendoza es una señal clara: aquí no hay vacas sagradas. Si no produces, te mueven. Lindor viene de una temporada de All-Star, pero el béisbol se trata del “hoy”, y hoy los Mets son el hazmerreír de la División Este de la Nacional.
Si el cambio no funciona este viernes en el Wrigley Field, la próxima cabeza en rodar podría no ser la de un jugador, sino la del propio cuerpo técnico. ¡A despertar, muchachos, que los millones no ganan juegos y la hiedra de Chicago no perdona a los flojos!