Hablar de Roberto Clemente es hablar de una verdadera leyenda del béisbol mundial, pero especialmente del latino. Su nombre es respetado en todos los rincones del planeta beisbolero y su sola mención ya es motivo de orgullo para todos los latinos. Al fin y al cabo, no por nada fue el primer hombre de nuestras tierras en ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown.

Sin embargo, los elogios no acaban allí, el otrora jardinero de los Piratas de Pittsburgh se ganó el cariño, la admiración y hasta el amor desmedido de millones de fanáticos por lo que hizo dentro de los diamantes, pero también y más importante, fuera de ellos.

En su vida privada, Clemente se caracterizó por ser un hombre colaborador, humilde y siempre dispuesto a ayudar. Prueba de ello es su muerte prematura con 38 años de edad en un accidente aéreo mientras intentaba llevar comida e insumos médicos a la población de Managua, Nicaragua, la cual había sido arrasada por un terremoto en ese fatídico año 1972.

El valor de su figura

Debido a lo grande que fue como deportista y como ser humano, la leyenda de The Great One se ha vestido de gala entre los coleccionistas más acérrimos. Esto ha hecho que cualquier objeto que tenga que ver con él y sirva para recordarlo cueste una cantidad de dinero inconmensurable.

Tal es el caso de una barajita de su época de novato que se subastará el mes que viene. La misma fue realizada por la reconocida casa de tarjetas Topps en el año 1955, mismo en el que el astro puertorriqueño hizo su debut en la Gran Carpa.

Valdría un millón

Este artilugio podría rozar la barrera del millón de dólares e incluso superarla, de acuerdo a un artículo publicado por TMZ Sports. De hecho, el dueño del recinto donde se realizará la mencionada subasta, Jesse Craig, afirmó que esta es una pieza de museo y que “existen tan pocas copias de esta tarjeta en esta calidad que requiere el más alto nivel de custodia posible”.