Si usted es de los que todavía dice que “la temporada está empezando”, es hora de que despierte del sueño. Los Medias Rojas de Boston no están en una mala racha; están en una caída libre sin paracaídas. Este domingo, en su propia casa y ante su gente en Fenway Park, cayeron 6-2 ante los Tigres de Detroit, hundiéndose en un récord de 8-13 que los mantiene amarrados al último lugar de la División Este de la Americana.
De “Monstruo” a Piñata: El calvario de Crochet
Lo que más duele en Boston no es solo la derrota, sino ver cómo su gran esperanza, Garrett Crochet, se ha convertido en el blanco favorito de los bateadores contrarios. Recordemos que el año pasado Crochet fue un animal: segundo en la votación al Cy Young y líder de ponches (255) en la Liga Americana. Pero este 2026 parece que le echaron un “fufú”.
Tras ser humillado por los Mellizos la semana pasada (donde no pasó del segundo inning), Crochet prometió una reivindicación. ¿El resultado? Una verdadera “pela”. En apenas 5 entradas, le conectaron 7 hits, incluyendo dos cuadrangulares que silenciaron el “Monstruo Verde”. Permitir 5 carreras limpias siendo el “As” del equipo es, sencillamente, inaceptable para una franquicia que aspira a competir.
¿Y ahora quién podrá ayudarlos?
La rotación, que se suponía era el punto fuerte de Alex Cora, se está cayendo a pedazos. El equipo luce sin alma y, para colmo de males, los Yankees de Nueva York llegan mañana a Fenway con el cuchillo entre los dientes tras barrer a Kansas. En Santo Domingo y Santiago, donde la rivalidad Boston-Nueva York se vive con más fuego que un juego de las Águilas y el Licey, ya se siente el morbo: si Crochet no endereza y la ofensiva no responde, los Yankees podrían terminar de enterrar a los Medias Rojas en su propio patio.
¿Tiene Alex Cora la fórmula para detener esta hemorragia o estamos ante el desplome definitivo de un gigante? La paciencia en Boston se agotó y el tiempo, aunque digan que sobra, ya empezó a correr en contra.