La noticia todavía retumba en las paredes del Fenway Park. El pasado sábado, apenas horas después de que los Medias Rojas de Boston aplastaran 17-1 a los Orioles de Baltimore, la gerencia anunció el despido de Alex Cora. Con un récord de 10-17 y hundidos en el sótano del Este de la Americana, la directiva encabezada por Craig Breslow decidió que era hora de un “reset” total.
El choque entre los datos y el clubhouse
Para A.J. Pierzynski, exjugador y analista, la decisión no tiene sentido desde el punto de vista del liderazgo. Según Pierzynski, la mayor virtud de Cora no eran solo los trofeos (incluyendo la Serie Mundial de 2018), sino su capacidad única para manejar la analítica moderna sin perder la conexión humana.
“Alex Cora era uno de los mejores tipos que he visto mezclando la analítica con la comunicación con los jugadores”, afirmó Pierzynski en el programa Foul Territory.
El problema, según los reportes, parece ser una tensión filosófica:
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La Gerencia: Breslow busca un modelo impulsado puramente por los datos y la estrategia de oficina.
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El Mánager: Cora creía en la ejecución práctica y en los intangibles del juego que las computadoras a veces no ven.
Nueva era bajo la lupa
Con la salida de Cora, también se fueron varios miembros de su cuerpo técnico, marcando una limpieza profunda. Por ahora, el panorama queda así:
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Chad Tracy: Asume como mánager interino del conjunto de Nueva Inglaterra.
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Jason Varitek: El eterno capitán de los Medias Rojas pasará a desempeñar un nuevo rol dentro de la organización.
Este despido pone sobre la mesa el gran debate actual de MLB: ¿Se puede tener éxito solo con números, o se necesita a alguien que sepa traducir esos datos al lenguaje del pelotero? Boston ha apostado por lo primero, pero el riesgo de perder el control del vestuario es inmenso.
¿Usted cree que a Alex Cora le hicieron una injusticia al botarlo justo después de una paliza 17-1, o los Medias Rojas hicieron bien en cortar por lo sano antes de que se hunda más el barco?