El béisbol no solo es un espectáculo deportivo, sino también un negocio multimillonario donde la confianza entre jugadores y su entorno es crucial. Pocas historias ilustran mejor esta realidad que la de Ippei Mizuhara, el exintérprete y hombre de confianza de Shohei Ohtani, quien fue sentenciado a 57 meses de prisión por robarle casi 17 millones de dólares al astro japonés de los Dodgers de Los Ángeles.

El caso, que sacudió la MLB desde sus inicios, es un ejemplo de cómo la adicción al juego, la traición y la manipulación pueden arruinar una carrera y destruir una relación profesional que parecía inquebrantable. Además de su sentencia, Mizuhara deberá pagar más de 18 millones de dólares en restitución, la mayoría para Ohtani y el resto para el Servicio de Impuestos Internos (IRS).

Este escándalo no solo pone en evidencia la vulnerabilidad de los atletas de élite ante su entorno cercano, sino que también plantea preguntas sobre la falta de controles financieros en el mundo del deporte profesional.

Ippei Mizuhara: De confidente a estafador

Para entender la magnitud de esta historia, es clave conocer el papel que jugó Ippei Mizuhara en la carrera de Shohei Ohtani. Desde la llegada de Ohtani a Estados Unidos en 2018, Mizuhara fue más que un simple traductor. Era su sombra, su confidente y su enlace con el mundo del béisbol estadounidense.

Ohtani, cuya llegada a la MLB generó un impacto sin precedentes, confiaba plenamente en Mizuhara. Sin embargo, esta confianza fue aprovechada para orquestar un fraude sistemático que duró años.

Según las investigaciones, Mizuhara suplantó la identidad de Ohtani para realizar transferencias bancarias sin su conocimiento. El dinero robado fue utilizado para cubrir sus pérdidas en apuestas ilegales y adquirir artículos de colección, como tarjetas de béisbol valoradas en 325,000 dólares.

Los fiscales han sido enfáticos en que Ohtani nunca apostó y que fue víctima de una completa manipulación por parte de Mizuhara.

¿Cómo pudo ocurrir un robo de esta magnitud?

El caso de Mizuhara pone en evidencia una realidad incómoda en el mundo del deporte profesional: los atletas de élite no siempre tienen un control directo sobre sus finanzas.

Muchos jugadores dependen de asesores financieros, representantes o personas de confianza para manejar sus cuentas y contratos. En el caso de Ohtani, su falta de dominio del inglés y su enfoque absoluto en el béisbol hicieron que Mizuhara tuviera acceso sin restricciones a su información financiera.

Esto plantea varias interrogantes:

  • ¿Cómo fue posible que Mizuhara accediera a transferencias millonarias sin levantar sospechas?
  • ¿Qué medidas de seguridad financiera tienen los atletas para evitar fraudes internos?
  • ¿Existen protocolos en la MLB para prevenir casos como este?

El impacto en Ohtani y su carrera en la MLB

A pesar del escándalo, Ohtani ha mantenido su enfoque en el béisbol y ha contado con el respaldo de los Dodgers. Su fichaje récord por 700 millones de dólares y 10 años con la franquicia angelina no se vio afectado por el fraude, y el equipo ha reiterado su apoyo al jugador.

Sin embargo, este episodio deja una cicatriz en su carrera. Aunque fue una víctima, el caso ha expuesto la vulnerabilidad de Ohtani y ha generado especulación sobre cómo un fraude tan grande pudo pasar desapercibido durante tanto tiempo.

Los Dodgers, por su parte, lograron superar la controversia y ganaron la Serie Mundial en 2024, cerrando el capítulo de manera deportiva, aunque la sombra del escándalo persiste.

¿Qué sigue para Mizuhara? Deportación y un futuro incierto

El juez ordenó que Mizuhara se entregue a las autoridades el 24 de marzo de 2025. Además de su condena, deberá cumplir tres años de libertad supervisada y probablemente será deportado a Japón tras completar su sentencia.

En su declaración ante el tribunal, Mizuhara expresó arrepentimiento:

“Realmente admiro a Shohei como jugador de béisbol y como ser humano… Quiero decir que realmente lamento haber violado su confianza.”

Sin embargo, el daño ya está hecho. Mizuhara pasó de ser una figura clave en la vida de Ohtani a un símbolo de traición en el deporte.

¿Cómo prevenir que esto vuelva a ocurrir?

El caso Mizuhara debe servir como una lección para los atletas y las organizaciones deportivas. Las ligas, equipos y agentes deben implementar mayores controles financieros para proteger a los jugadores de situaciones similares.

Algunas medidas clave podrían incluir:

  1. Auditorías regulares de cuentas para detectar movimientos sospechosos.
  2. Educación financiera para atletas, especialmente aquellos que llegan de otros países.
  3. Supervisión independiente de asesores financieros y traductores personales.

El béisbol y el deporte en general deben aprender de este caso. La confianza es un pilar fundamental en cualquier equipo, pero sin los controles adecuados, puede convertirse en una vulnerabilidad fatal.

MLB