El derecho de los Brewers dominó a los Yankees durante seis entradas en blanco con 11 ponches. Antes de esta noche, todos los abridores combinados habían logrado apenas tres lanzamientos a esa velocidad en 16 años.

El béisbol entró en una nueva era este viernes por la noche. Jacob Misiorowski, lanzador derecho de los Brewers de Milwaukee, no solo dominó a los Yankees de Nueva York durante seis entradas en blanco — reescribió los libros de récords de la era Statcast con una exhibición de potencia que nadie en la historia del béisbol moderno había visto de un abridor.

10 lanzamientos a más de 103 mph. Una velocidad máxima de 103.6 mph. Y una actuación que dejó atónitos a los espectadores en el Yankee Stadium.

El número que lo dice todo

Para entender la magnitud de lo que hizo Misiorowski, hay que conocer el contexto histórico. Antes de esta noche, todos los abridores de las Grandes Ligas combinados habían logrado apenas tres lanzamientos a 103 mph o más en los últimos 16 años de rastreo Statcast.

Misiorowski, por sí solo, triplicó esa cifra en una sola noche.

Y lo hizo de manera sostenida. Los 10 lanzamientos de su primera entrada registraron al menos 102.4 mph — una consistencia de potencia que simplemente no se había visto antes en un abridor. Antes de terminar el segundo episodio, ya había superado el récord anterior de 103.2 mph que ostentaba Jordan Hicks desde 2022, realizando siete envíos que igualaron o superaron esa marca.

Dominio absoluto sobre los mejores

Más allá de los radares, la actuación de Misiorowski fue una cátedra de pitcheo. En sus seis entradas en blanco terminó con:

  • 11 ponches — máximo de la temporada
  • 2 hits permitidos
  • 2 bases por bolas
  • 41 lanzamientos a 100 mph o más en el partido

El sello de oro de la noche llegó al final de su labor: retiró consecutivamente por la vía del ponche a Aaron Judge y Cody Bellinger — dos de los bateadores más peligrosos de la Liga Americana. Una manera perfecta de cerrar una noche histórica.

No es un accidente: la consistencia del fuego

Lo que hace aún más impresionante la actuación de Misiorowski es que no es un hecho aislado. En lo que va de temporada, el derecho de los Brewers acumula 193 lanzamientos a 100 mph o más en apenas ocho aperturas — un promedio de más de 24 por salida.

En su apertura previa ante los Nacionales de Washington, ya había rozado la perfección con 5.1 entradas sin hits y 43 pitcheos a 100 mph o más antes de salir por un calambre.

El récord de más lanzamientos a 100 mph en un solo partido — 47 — todavía pertenece a Hunter Greene de los Rojos de Cincinnati. Pero Misiorowski, con 41 en esta noche, se perfila como el candidato más serio para ir tras esa marca.

Una nueva era del béisbol

Lo que está haciendo Misiorowski plantea una pregunta que el béisbol moderno todavía no sabe responder del todo: ¿cuál es el límite de la velocidad humana en el montículo? Durante décadas, los 100 mph fueron la barrera mítica. Luego llegaron los 101, los 102, los 103.

Ahora, un abridor — no un relevista de un inning — está lanzando a 103.6 mph de manera sostenida durante seis entradas. Una velocidad que, hasta esta noche, simplemente no existía en los registros históricos para alguien en ese rol.

El béisbol tiene un nuevo nombre en sus libros de récords. Y se llama Jacob Misiorowski.