Hay momentos en el béisbol que trascienden las estadísticas, y lo que vivimos este miércoles en el Angel Stadium fue uno de esos. Mientras los Angelinos de Los Ángeles luchaban por no ser barridos por los Azulejos de Toronto, su capitán y buque insignia, Mike Trout, decidió que era el momento de escribir una página de oro en los libros de historia.
Un estcazo con sabor a leyenda
En la quinta entrada, Trout pescó una “cortante” bajita y la mandó a viajar 428 pies hasta el bullpen. Fue su octavo jonrón de la temporada, pero lo más importante: fue su extrabase número 796, la cifra mágica con la que empata a Garret Anderson como el máximo líder de todos los tiempos en la franquicia.
Lo polémico y conmovedor del asunto es el “timing”. Garret Anderson, ese ícono que nos dio el título de 2002, falleció el pasado viernes. Que Trout lo empate precisamente hoy parece un libreto escrito en el cielo. Ahora, el “Trueno de Anaheim” se une a un club exclusivo de jugadores activos que lideran sus franquicias en extrabases, junto a nuestro José Ramírez (Cleveland) y Giancarlo Stanton (Miami).
¿Más que un récord? ¡Un respiro para el equipo!
Pero no se confundan, Trout no solo juega para la historia. Ese “tablazo” fue la chispa que necesitaban los Angelinos para ganar 7-4 y frenar una racha de cuatro derrotas seguidas. Con este triunfo, se meten de nuevo en la pelea por la División Oeste de la Liga Americana, a solo un juego y medio de los Vigilantes y los Atléticos.
En los colmados de RD, donde se respira béisbol, la pregunta es obligatoria: ¿Estamos valorando a Mike Trout en su justa medida o nos hemos acostumbrado tanto a su grandeza que ya no nos sorprende? El tipo lleva 16 años siendo la cara del negocio y sigue dando de qué hablar cada vez que se para en el plato.
¡Cojan nota! Trout está a un solo batazo de quedarse solo en la cima. La historia está ahí, al doblar de la esquina, y nosotros tenemos el privilegio de verla en vivo.