¡Atención, pueblo dominicano! Si usted pensaba que José Ramírez se iba a quedar tranquilo después de un inicio de temporada algo lento, se equivocó de medio a medio. El de Baní decidió que este domingo 19 de abril sería su día, y en una exhibición de poder puro, lideró la victoria de los Guardianes de Cleveland 8-4 sobre los Orioles de Baltimore, recordándole al mundo por qué es el mejor tercera base del negocio.

Dos estacazos para la eternidad

“J-Ram” no andaba en juegos. El dominicano conectó no uno, sino dos cuadrangulares que pusieron a vibrar el Progressive Field. Con estos dos batazos, Ramírez sigue escalando peldaños en la lista de los inmortales de la franquicia.

Lo de este muchacho es para que se nos infle el pecho: ya es el primer jugador en la historia de los Guardianes en conectarle un jonrón a los otros 29 equipos de la MLB (hazaña que selló hace apenas unos días) y ahora sigue acechando la cima de cuadrangulares históricos del club, donde solo el legendario Jim Thome lo mira desde arriba.

El terror de los lanzadores: ¡Nadie lo frena!

Ramírez está bateando un escandaloso .342 con cinco jonrones en sus últimos 11 partidos. ¡Está encendido como un fogón de leña! Pero no solo es el poder, es la consistencia. Al ritmo que va, el récord de extrabases de todos los tiempos de Cleveland —que ya lidera tras pasarle a Earl Averill el año pasado— sigue creciendo cada vez que el “Rey de Baní” hace contacto con la blanca.

Orgullo de Quisqueya

En una tarde donde también brilló el novato dominicano Brayan Rocchio con tres remolcadas, Ramírez demostró que es el capitán de ese barco. Mientras los Orioles trataban de descifrar cómo lanzarle, José simplemente hacía “swing” y mandaba la bola a viajar.

Para el fanático dominicano que vive la pelota día a día, lo de José Ramírez es un recordatorio de que el talento nuestro no tiene techo. Cleveland tiene a su ídolo, pero nosotros tenemos a nuestra leyenda. ¡Que sigan cayendo los récords, que para eso nació “Enriquito”!